Mostrando entradas con la etiqueta Úbeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Úbeda. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de julio de 2011

CONFERENCIA DE ANTONIO ALMAGRO





A las 8 de esta tarde, y en el Salón de Actos “Julio Corzo” del Hospital de Santiago tendrá lugar la última de las conferencias del Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico. La clausura correrá a cargo de Antonio Almagro García, que pronunciará una conferencia titulada Santa María: magia, realidad y soluciones.

Antonio Almagro es Doctor en Historia del Arte, profesor de la Escuela de Magisterio de SA.FA. y en su haber tiene varias publicaciones de gran relevancia para el conocimiento de la historia moderna de Úbeda. Dentro de esas publicaciones destacan las dedicadas a la antigua Colegiata ubetense, dos obras fundamentales complementadas por decenas de artículos, que son un referente ineludible para los estudiosos del templo y que han convertido a Almagro en la persona que más y mejor conoce todos los entresijos históricos y artísticos de Santa María de los Reales Alcázares. Antonio Almagro, que desde hace tiempo viene lanzando rotundas y fundamentadas críticas contra las obras desarrolladas por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en Santa María entre 1986 y 2011, ha sido nombrado hace unos días Académico de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada.

Por otra parte, cabe destacar que la conferencia ofrecida ayer por Pedro J. López, en la que se dio una visión positiva de la intervención en Santa María, contó con una nutridísima presencia de público, que llenó tres cuartos de la sala, lo que acredita el interés que el tema de Santa María despierta entre los ubetenses.

Saludos.

jueves, 30 de junio de 2011

CONFERENCIA SOBRE SANTA MARÍA





El Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico, organizado por el Ayuntamiento para conmemorar la declaración de Úbeda y Baeza como ciudades Patrimonio de la Humanidad, ofrece hoy su tercera cita. Así, esta tarde, a las 20:00 horas y en el Salón de Actos “Julio Corzo” del Hospital de Santiago, D. Pedro J. López González, Profesor de Geografía e Historia en el I.E.S. “San Juan de la Cruz” de Úbeda, ofrecerá la conferencia Una visión positiva de la restauración de Santa María. Como su propio título indica, Pedro J. López defenderá, con argumentos históricos y artísticos, el resultado final de las obras de intervención en Santa María que se iniciaron en julio de 1983. El hecho de que este joven historiador sea uno de los pocos estudiosos locales que defiende argumentadamente lo realizado en Santa María, coincidiendo así con lo manifestado por una amplia mayoría de ubetenses y situándose frente a la crítica opinión mayoritaria de los especialistas, convierte esta conferencia en un importante punto de reflexión.

Por otra parte, cabe señalar que la conferencia ofrecida ayer por D. Pablo Jesús Lorite Cruz sobre la figura de San Miguel resultó realmente interesante, enriqueciendo el debate histórico sobre la fecha de la conquista de Úbeda por parte de Fernando III, si bien la asistencia de público fue, incomprensiblemente, menor que en la primera de las jornadas.

miércoles, 29 de junio de 2011

CONFERENCIA SOBRE SAN MIGUEL





Esta tarde, a las 20:00 horas y en la Sala “Julio Corzo” del Hospital de Santiago, se celebrará la segunda de las conferencias programadas dentro del Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico. Bajo el título de Presencia de San Miguel en la historia de Úbeda desde la conquista hasta nuestros días, será ofrecida por Pablo Jesús Lorite Cruz, Doctor en Historia del Arte.

Lorite Cruz, experto en Iconografía, se doctoró, el 11 de junio de 2010, con el trabajo titulado Iconografía de San Miguel en la diócesis de Baeza-Jaén. Cabe señalar que en su tesis Pablo Jesús Lorite defiende como fecha de la conquista de la ciudad por parte de Fernando III el mes de mayo de 1234, lo que rebate las fechas que hasta ahora había venido ofreciendo la historiografía: en un primer lugar el 29 de septiembre de 1234 y, posteriormente, la tesis muy asentada del mes de junio de 1233. Su conocimiento de la presencia de San Miguel en la historia civil y religiosa de Úbeda y sus novedosas aportaciones en este ámbito garantizan una conferencia realmente interesante.

Por su parte, la conferencia relativa al palacio de los Orozco que ayer ofrecieron Manuel Martos Leiva y José Manuel Almansa Moreno, satisfizo las expectativas levantadas y supuso una elogiable aportación al conocimiento de uno de los edificios más bellos, originales y desconocidos de nuestra ciudad. Asistieron a la misma alrededor de cincuenta personas.

martes, 23 de noviembre de 2010

PREMIO "ALFREDO CAZABÁN": EL JUAN PASQUAU DE ADELA TARIFA




Adela Tarifa Fernández (Cádiar, Granada, 1949) es Catedrática de Secundaria de Geografía e Historia, y desempeña su labor docente en el I.E.S. “San Juan de la Cruz” de Úbeda, ciudad a la que ha dedicado gran parte de su vasta labor investigadora. Es, igualmente, Consejera y actual Vice-Directora del Instituto de Estudios Giennenses y una de las historiadoras más prestigiosas de la provincia, condición ésta avalada por sus muchas publicaciones –de libros y artículos–. Todo esto la ha llevado a ser Académica correspondiente por Jaén de la Real Academia de la Historia, y es miembro de las reales academias de Ciencias, Bellas Artes y Nobles Letras de Córdoba, de la de Bellas Artes de San Telmo de Málaga y de la Alfonso X de Múrcia.


A su larga nómina de premios y reconocimientos, Adela Tarifa tiene que sumar ahora el Premio “Alfredo Cazabán” 2010, que le ha concedido la Diputación Provincial de Jaén por su importantísimo trabajo de investigación sobre la persona, la obra y la figura de Juan Pasquau. Durante bastante tiempo, Adela Tarifa ha investigado el archivo familiar y personal de Juan Pasquau, hasta reconstruir la trayectoria histórica de esta familia llegada a Úbeda del sur de Francia en el siglo XVIII, que daría a la historia ubetense algunos de los nombres más destacado y recordados por su humanidad de la política decimonónica y del primer tercio del siglo XX, para ahondar, de manera muy destacada, en la figura de Juan Pasquau, que es uno de los grandes intelectuales del siglo XX en Jaén.


Es de suponer que la publicación de este estudio sobre Juan Pasquau, premiado por la Diputación por “su originalidad y calidad”, sirva, de una vez, para que el conjunto de la provincia de Jaén, en general, y Úbeda, en particular, asuman la relevancia y la vigencia de los escritos y el pensamiento de Juan Pasquau, iniciándose así una recuperación de su obra que se traduzca en las necesarias publicaciones de la misma.

lunes, 5 de julio de 2010

CONFERENCIA DE JOSÉ MANUEL ALMANSA



El Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico llega hoy a su fin, con una conferencia que debió celebrarse el martes pasado pero que –fútbol obliga– se trasladó a hoy para garantizar que en ella estuviese presente alguien más que el ponente. Éste, será José Manuel Almansa Moreno, Doctor en Historia del Arte y profesor de la Universidad de Jaén, que destaca como uno de los más jóvenes y sólidos valores investigadores de Úbeda, que desarrolla una fecunda y sólida carrera investigadora y que es autor de varios libros, entre los que cabe destacar su extraordinaria y exhaustiva guía dedicada a Úbeda y Baeza. Igualmente son destacables sus artículos divulgativos sobre los más variopintos asuntos relacionados con el patrimonio histórico ubetense, en los que conjuga amenidad y conocimiento.

Estamos convencidos de la amenidad y la erudición estarán presentes esta tarde en su conferencia, que versará sobre el patrimonio ubetense del siglo XIX, tan desconocido y tan maltratado. Broche de oro, pues, a un ciclo fecundo en reflexiones y aportaciones y críticas sobre el patrimonio monumental ubetense. Esperemos que en años próximos se mantenga y se acreciente este Ciclo de Conferencias, manteniendo esos mimbres de erudición, divulgación y crítica. La pena es que el número de asistentes no haya sido tan grande como sería de esperar; aún así, hay que felicitar a ese puñado de ubetenses amantes de su pueblo que han resistido los cantos de sirena del fútbol y de los ministros y han podido disfrutar con toda y cada una de las conferencias que integraban el Ciclo.

viernes, 2 de julio de 2010

MIGUEL PASQUAU HABLA DE JUAN PASQUAU



Continuando con el Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico, organizadas por el Área de Festejos del Excmo. Ayuntamiento de Úbeda como una de las actividades que conmemoran el VII Aniversario de la Declaración como Patrimonio de la Humanidad de la Pza. Vázquez de Molina, para esta tarde de viernes se ha programado una conferencia que versará sobre Juan Pasquau.

La construcción de Úbeda por Juan Pasquau es el título elegido por el conferenciante, Miguel Pasquau Liaño, Doctor en Derecho, Profesor de la Universidad de Granada, Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía... e hijo de Juan Pasquau.

La solvencia intelectual, literaria y jurídica de Miguel Pasquau está sobradamente acreditada. Eso convierte la reflexión que esta tarde vaya a realizar sobre la figura y la obra de su padre (uno de los más grandes ubetenses de todos los tiempos) en una cita ineludible para los amantes de la obra de Juan Pasquau, en particular, y para los amantes de Úbeda, en general. No en vano, la figura y la obra de Juan Pasquau pueden entenderse como una avanzadilla histórica en la reivindicación de la valía ingente del legado histórico ubetense o como un precursor de la difusión internacional de los valores propios de nuestros palacios, nuestros templos, nuestras casonas y nuestras calles antiguas. Pero además de eso, la obra de Juan Pasquau, desglosada en decenas y decenas de artículos dedicados a su ciudad natal y sintetizada en esa obra cumbre que es la Biografía de Úbeda, fija un canon moral para entender y comprender a Úbeda. Hay muchas maneras de aproximarse a Úbeda, pero hasta ahora la construcción que Juan Pasquau hace de la misma es la más “certera”, la más completa y, desde luego, la más sólida y coherente, por su manifiesta capacidad para integrar y vertebrar los mil prismas que componen ese grupo humano histórico llamado Úbeda.

Con todos estos mimbres, nos atrevemos a pensar que la de esta tarde es una conferencia que, más que reflexionar sobre el patrimonio histórico, lo que hará será mostrarnos como Juan Pasquau hiló muy fino, con infinita delicadeza, un discurso esencial sobre el metapatrimonio. Que es, sin duda, lo primero y más importante, porque conforma y da sentido a la mera agregación de piedras bellas que son los monumentos.

jueves, 1 de julio de 2010

DE SANTA MARÍA A LA ALHAMBRA



Tal y como anunciábamos, ofreció ayer Antonio Almagro su clarividente y valiente (y, también, con un poco de “malafollá”) conferencia sobre la intervención padecida por Santa María desde que la Junta de Andalucía se hiciera cargo del templo en 1986. Acompañada por fotografías que ponen en evidencia la magnitud del atentado contra el patrimonio perpetrado en Santa María, de las palabras de Almagro podemos concluir que si bien el daño causado en la Colegiata es incalculable, hay todavía pequeñas acciones que pueden devolverle parte de su aspecto histórico y de su potencial sentimental y evocador; así, el enlucido y blanqueado de muros y paramentos, el cambio de las horribles vidrieras, la posibilidad de dotar al claustro de la reja del siglo XIX y de elementos verdes que le devuelvan parte de su perdida personalidad, la RESTAURACIÓN de retablos, altares, rejas y cuadros masivamente dañados por unas obras que han despreciado sistemáticamente el patrimonio mueble del templo... Por desgracia, nos tememos que las palabras de Antonio Almagro caerán otra vez en saco roto: si alguna vez hubiesen sido escuchadas, no habría que lamentar ahora tamaño desastre.

Lo acontecido con Santa María contrasta con el mimo desplegado por todas las partes implicadas en el cuidado de esos lugares realmente maravillosos que son la Alhambra y el Generalife de Granada. Hoy, a las 20:00 horas y en el Hospital de Santiago, María del Mar Villafranca disertará sobre el modelo de gestión seguido con este monumento, uno de los más bellos del mundo, sin duda, y el más visitado de España.

Mar Villafranca es Directora del Patronato de la Alhambra y el Generalife desde 2004. Llegó a ese puesto tras haber desarrollado una brillante trayectoria profesional. Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Granada, es investigadora y especialista en Patrimonio Histórico, tema sobre el que ha publicado decenas de libros y artículos a nivel nacional e internacional. Profesora de distintos Máster relacionados con esta materia, ha sido Directora General de Instituciones del Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, Presidenta de la Comisión Andaluza de Archivos y Patrimonio Bibliográfico y Documental, Presidenta de la Comisión Andaluza de Museos y Vicepresidenta de la Fundación Museo Picasso de Málaga.

La solidez de su formación y de su trayectoria, y la impecable gestión desarrollada para con los sitios de la Alhambra y del Generalife, convierten la conferencia de Mar Villafranca en una cita ineludible para los ubetenses amantes del patrimonio histórico y artístico de su ciudad. No obstante, advertimos que corren el riesgo de morir de un ataque de rabia o de celos, cuando constaten las diferencias abismales que hay entre el cuidado con que se trata a la Alhambra, la capacidad para integrar la conservación del monumento y las masivas visitas y el respeto por sus valores intrínsecos, y el continuo vapuleo al que es sometido el conjunto del patrimonio ubetense, cada día más maltratado y olvidado.

Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda dista, más o menos, 150 kilómetros de la Alhambra y del Generalife. Pero en realidad están separadas por años luz de sensibilidad y de respeto.

miércoles, 30 de junio de 2010

HOY, CONFERENCIA SOBRE SANTA MARÍA



A las 8 de la tarde de hoy, y en la Sala “Julio Corzo” del Hospital de Santiago, tendrá lugar la conferencia CERA PARA SANTA MARÍA de Antonio Almagro García.

Antonio Almagro es Doctor en Historia del Arte, ha sido Gerente de la SA.FA. de Úbeda y es Profesor de la Escuela de Magisterio de Úbeda, sin olvidar que sus estudios sobre Santa María de los Reales Alcázares lo convierten en el máximo experto sobre el sufrido templo ubetense. Su conocimiento de la realidad histórica y artística de la antigua Colegiata, le ha llevado a mantener una postura radicalmente contraria al proceso de intervención seguido en la misma, que ha generado la desaparición no ya sólo de importantes elementos arqueológicos u ornamentales de Santa María sino el propio aspecto interior que la iglesia tenía antes de la demoledora intervención de Isicio Ruiz y de la posterior reinvención general planeada y desarrollada por Enrique Venegas. La voz de Antonio Almagro fue, al principio, la voz que clamaba en el desierto, pero hoy en día su mensaje de denuncia contra lo realizado en Santa María comienza a cuajar en los sectores más sensibles de la sociedad ubetense, que asisten con un último estupor a la masiva colocación de focos a lo largo y ancho de Santa María.

La coherencia personal de Antonio Almagro en su valiente acción cívica de denuncia de los atentados padecidos por el patrimonio ubetense, convierten la conferencia de esta tarde en uno de los platos fuertes del Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico organizadas con motivo del aniversario de la inclusión de la Plaza Vázquez de Molina (en la que, curiosamente, se asienta Santa María) en la Lista del Patrimonio Mundial. En cualquier caso, les recomendamos que no se la pierdan: porque posiblemente la cultura es, antes que nada, este gesto de rebelión civil en defensa de la herencia de nuestros mayores y contra los desaguisados cometidos por el poder autonómico con las bendiciones episcopales, aquí sí.

jueves, 10 de junio de 2010

1978. MUERE JUAN PASQUAU



Pasquau es uno de los más grandes escritores de Jaén

EL HOMBRE Y SUS CIRCUNSTANCIAS.

El 10 de junio de 1978 –el jueves próximo hará treinta y dos años– moría en la Clínica Puerta de Hierro de Madrid un hombre llamado Juan Pasquau Guerrero. Había nacido en Úbeda, en una casona familiar de la Calle Trinidad, el 21 de abril de 1918. Su padre fue Alcalde de Úbeda. Su abuelo –Antonio Pasquau y González de Castañeda– fue también Alcalde de Úbeda, aquel mítico alcalde que en las epidemias de cólera del siglo XIX vendió todos sus bienes para darle de comer a los hambrientos. (El mismo fue concejal del Ayuntamiento de Úbeda.) Se casó, mediada la década de los 50, con Rosa Liaño, una joven de La Coruña. Tuvieron tres hijos –Juan, Curro y Miguel–, no llegó a conocer a sus nietos. Maestro por vocación, ejerció como tal en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia –honda huella dejó la obra del Padre Villoslada en Juan Pasquau– durante décadas, y luego como director del Colegio de “Las Explanadas”, y también enseñó en la Escuela de Artes y Oficios, todo en Úbeda: quienes fueron sus alumnos aún recuerdan su bondad, su exquisito trato, su sencilla sabiduría. Desde muy joven colaboró con la prensa, escribiendo artículos en “Jaén”, IDEAL de Granada y ABC, muchos de ellos verdaderas joyas literarias, densísimos de lírica y hondísimos de pensamiento (en su tarea periodística, asumió la tarea que a comienzos del siglo XX emprendieran Ortega y Unamuno de llevar la filosofía a la calle). Fundó y dirigió la Revista “Vbeda”, la empresa cultural más importante del siglo XX en Úbeda. En 1958 publicó su monumental “Biografía de Úbeda”. Bibliotecario Municipal hasta su muerte. Elemento fundamental en la creación y desarrollo del Instituto de Estudios Giennenses, del Instituto de Estudios Sanjuanistas, del Centro de Iniciativas Turísticas de Úbeda. Hermano de Jesús desde el 1 de abril de 1941, Alférez de la cofradía morada desde 1948 hasta el último Viernes Santo de su vida, unas semanas antes de morir, cuando, al llegar al Hospital de Santiago, le cedió el legendario Pendón de Jesús a su hijo Miguel y él se retiró a su casa, agotado, vestido con la túnica con la que se adentraría en las alamedas de lo eterno. Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Cronista Oficial de Úbeda desde 1967. Hijo Predilecto de Úbeda desde 1968. Cruz de Alfonso X “El Sabio” en 1977, como reconocimiento a su labor educativa.

EL HOMBRE JUAN PASQUAU.

He ahí los datos de una vida. Los datos, tan fríos, tan objetivos, tan monótonos. Pero, ¿se agota Juan Pasquau en los datos? ¿Puede agotarse la dimensión, la figura, de Juan Pasquau en esa sucesión de datos, de tareas, de títulos, de méritos? No, no es posible, porque Juan Pasquau es más que un cúmulo de circunstancias y más que un dato: Juan Pasquau es un hombre, nada más y nada menos.. Un hombre entero. Complejo. Y el hombre... ¿puede agotarse en las frases hechas, puede definirse diciendo que es uno de los más grandes escritores giennenses de toda la historia, uno de los más grandes articulistas españoles del siglo XX, el ubetense más importante de los dos últimos siglos? ¿Puede el hombre Juan Pasquau acotarse con el recuento de su obra y de su legado? Ah, resulta imposible conocer así a Juan Pasquau; ni a él ni a ningún otro hombre con tanta densidad vital. Tan imposible, claro, como intentar descifrar y describir a la persona –a la persona, eh, no al personaje: los personajes siempre pueden despacharse en un artículo de periódico– en estas líneas. Porque detrás de todos esos datos, Juan Pasquau ocultaba una personalidad no arrolladora, pero sí conquistadora: para los que no lo conocimos es fácil recomponer a aquel hombre llamado Juan Pasquau, que no debió deslumbrar como un fogonazo pero que dejó una estela de luz que muy difícilmente podrá apagarse. “Juan Pasquau fue alguien que agotó y consumió su vida en ser persona, que vivió y se desvivió para serlo, porque tuvo la vocación y el genio de la vida personal”, ha escrito magistralmente Rafael Bellón. Tal vez por eso, por esa pasión de vivir a manos llenas –que es algo muy distinto a nuestro contemporáneo “vivir la vida”, tan huero–, Juanito Pasquau estaba menos atento a otras cosas, las menos importantes, y tal vez de ahí venga su proverbial despiste... como si la condición de despistado fuese casi inherente a las almas hondas y atentas a lo esencial.

El jueves, día 10, hará treinta años que se lo llevó, en un hospital madrileño, la púrpura trombocitopénica trombótica. Nuestros padres, nuestros abuelos, recuerdan –a buen seguro– el entierro de aquel hombre grande, verdaderamente multitudinario, recuerdan como sonaban los compases del “Miserere” y del Himno Nacional al paso del ataúd, el cortejo, las coronas... La pompa vana con la que disfrazamos la muerte de los hombres. Juan Pasquau estaba convencido de que resucitaría: no lo hemos dicho en la enumeración del primer párrafo, porque todo lo que ahí allí son circunstancias, pero Juan Pasquau Guerrero fue, sobre todo, un cristiano, y eso era para él una categoría, una sustancia íntima y personalísima. Sin todo lo demás, puede entenderse al hombre Pasquau, pero sin esa condición de creyente se nos desarma y se nos desdibuja su perfil vital. Socarrón, tierno, bueno, debía sonreír –o sonllorar– viendo su entierro, propio de hombre grande, como debe sonreír ahora –o reírse a carcajadas– al leer este artículo; preguntará porqué este recuerdo dirigido a un hombre muerto cuando él está vivo, resucitado en su fe para los que creen y, para todos, permanentemente aleteando en sus escritos.

REIVINDICACIÓN DE PASQUAU.

Urge volver a personas como Juan Pasquau, tan necesarias en estos tiempos donde todas las brújulas parecen machacadas por la rabia y la desorientación. Urge, claro, volver a tantos artículos maravillosos de Juan Pasquau: a esos artículos en los que describe con pasión serena a su Úbeda del alma, pero también a tantos pueblos de nuestra geografía –¡qué sorprendente capacidad la de Pasquau para desvelar lo oculto de Baeza, de Andujar, de Linares, de Cazorla, de Quesada, de Ibros...!–; a esos artículos en los que reflexiona sobre Dios y el hombre y sobre la política y sobre la sociedad y sobre las crisis y sobre la misma condición de la existencia, con una sensibilidad y una profundidad tal que no hay artículo suyo que no siga siendo válido, treinta años después de su muerte, para hacernos reflexionar y repensar nuestra condición de hombres postmodernos. Clarividencia del pensador sereno, intemporal por estar plenamente inmerso en las coordenadas históricas del tiempo. Y todo ello, con la virtud insuperable de que Juan Pasquau –hombre de creencias firmes– no impone sino que abre en cada una de sus páginas un diálogo con el lector.

Esa necesidad de Juan Pasquau, tres décadas después de su muerte, sólo es posible abordando sus escritos. Pero ocurre que las instituciones que debieran haber velado para que su obra escrita –el Ayuntamiento de Úbeda, el Instituto de Estudios Giennenses– se hubiera ido recopilando, se hubiera ido publicando, se hubiera puesto en manos del gran público, se han olvidado de Juan Pasquau. Para nosotros, Juan Pasquau es un hombre y su obra una referencia; para las instituciones, Juan Pasquau es una anécdota, un nombre. Tal vez, incluso, un estorbo, demasiado políticamente incorrecto. ¿Por qué no se ha hecho? ¿Estorba el pensamiento, estorba la independencia de Juan Pasquau? Si así fuera, treinta años después de que muriese, esa incomodidad causada al poder sólo haría reafirmar su urgencia, su necesidad. La exigencia de restaurar a Juan Pasquau.

(Manuel Madrid Delgado)

(Publicado en IDEAL el 6 de junio de 2010)

miércoles, 9 de junio de 2010

Estatuas y Monumentos. JUAN PASQUAU


La Cofradía de Jesús fue la impulsora del monumento

EL MONUMENTO ESCONDIDO.

Cuanto más debe una ciudad, un pueblo, a un hombre, más escándalo –escándalo moral– causa que la estatua con la que un día se decidió homenajear a ese hombre dormite olvidada, abandonada, en cualquier rincón, sin cuidado y casi escondida, como si avergonzase mostrarla en un lugar digno, en una encrucijada hecha para las vidas y las gentes. Eso ocurre, en Úbeda, con el monumento de Juan Pasquau. Monumento, cierto es, casi venido a menos, en el que destaca el espléndido busto –algo más que un busto, dijo Juan Luis Vasallo, su autor, pues tiene los dos brazos completos– del gran escritor; monumento al que le falta el complemento que aclimate la imagen en bronce de Pasquau, pues poco digna parece esa base sobre la que descansa y que se nos figura realizada por puro compromiso, porque en algún sitio tenía que situarse el busto. Si cuando salió adelante la iniciativa de realizar este homenaje a Juan Pasquau –iniciativa privada, muy tímidamente, pero muy tímidamente, impulsada por el Ayuntamiento– no hubo disposición económica para completar el monumento, ¿por qué no ahora, de una vez por todas, se acomete esta empresa y se le busca un lugar digno y visible a Juan Pasquau y se diseña un monumento que haga que su busto deje de estar expuesto sobre esa especie de bandeja pétrea?...

A la izquierda del patio central del Hospital de Santiago hay un patio más pequeño, macizo: el Patio de la Virgen, posiblemente llamado así porque una imagen mariana debió coronar la base de piedra que aún hay en el centro del mismo. Debajo de las arcadas de piedra, junto a la puerta que da acceso a la Biblioteca Pública que lleva su nombre, está situado el pedestal de piedra que sostiene el busto de Juan Pasquau. Aparcado allí, como si cualquier cosa, como si ese hombre eternizado por Vasallo en el bronce –la mano derecha acariciando la cara, en gesto pensativo, en gesto propio de un hombre hecho de meditaciones y silencios; la mano izquierda pasando las páginas de un libro–, no fuese el hombre que desveló la poesía oculta de Úbeda, y que construyó una Úbeda sin la cual no puede entenderse la realidad de la ciudad de los Cerros, porque desde Juan Pasquau, para entender a Úbeda hay que dialogar con la Úbeda de Juan Pasquau. Como si ese hombre no hubiese sido uno de los más grandes articulistas del siglo XX español. Como si ese hombre no fuera uno de los pensadores más finos y elegantes de la Guerra Civil para acá. Como si no fuese una personalidad ineludible en la realidad cultural del Jaén de los últimos cien años. Como si...

LA TAREA DE LA SOCIEDAD CIVIL.

Cuando Juan Pasquau moría –el 10 de junio de 1978– era Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús Nazareno Andrés Carlos Martínez de las Peñas. Él y la Junta Directiva que presidía, y de la que era Vocal Juan Pasquau –el alférez de la Cofradía que orgulloso portaba el ancestral Pendón en el amanecer del Viernes Santo–, entendieron muy pronto que era necesario que Úbeda regalase un monumento a la memoria de Juan Pasquau. No era suficiente con que una calle, un colegio público o su Biblioteca Municipal ya hubiesen sido bautizadas con su nombre: gestos, esos, al fin y al cabo fáciles, que no requieren esfuerzos ni desvelos ni sacrificios, gestos para los que basta con un simple acuerdo municipal que no tiene más costo que el de los folios en que se escriben.

Libros de actas, polvorientos libros de cuentas, documentos, partituras, escrituras... carpetas azules cerradas con gomas y con etiquetas que identifican su contenido... El Archivo de la Cofradía de Jesús es una fuente inagotable para la curiosidad de los historiadores, alimentada por más de cuatro siglos de historia. En ese Archivo hay tres carpetas azules, mimadas por el entonces Secretario de la Cofradía –Antonio Vico, el gran amigo, el amigo del alma de Juan Pasquau–, que contienen toda la documentación relativa al monumento de Pasquau. Es curioso que esta documentación no se custodie en el Archivo Municipal, pero es que como hemos dicho el Ayuntamiento fue un simple convidado de piedra en este proyecto. Y es que el reconocimiento a Juan Pasquau nació de la sociedad civil, en uno de los últimos gestos de arrojo cívico que la siempre adormecida sociedad ubetense ha tenido.

Así, el 27 de enero de 1981 se reúne en la Sala de Profesores de la Escuela de Artes y Oficios la Comisión Pro-Monumento. La preside el Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús, y asisten el pintor Domingo Molina (director de la Escuela), Eusebio Campos (director del Colegio Público que entonces todavía se denominaba “Francisco Franco” –hoy “Sebastián de Córdoba”–, del que Pasquau fue director), Diego Rodríguez Valdivia (director de SA.FA.), Natalio Rivas Sabater (Presidente del Centro de Iniciativas Turísticas de Úbeda), Joaquín López Sáez (delegado de la Asociación de Medios Informativos de Úbeda), José Dueñas Molina (en representación de la Asociación Cultural “Adelpha”), Pedro Nieto (en representación de la revista “Gavellar”), Juan Ramón Martínez Elvira (Consejero Local de Bellas Artes), Ramón Molina Navarrete (director de “Ibiut”) y el concejal Felipe Fernández Ordóñez. En esta primera reunión, los representantes de la sociedad civil acordaron tirar para adelante con el monumento de Juan Pasquau, encargando su realización a Juan Luis Vasallo, uno de los más grandes escultores del siglo XX. La empresa, era ambiciosa, pero todos eran conscientes de que Pasquau no merecía menos. Y se decide pedir al Ayuntamiento que el monumento se instale en el Rastro, debajo de la muralla, junto al torreón de la Santísima Trinidad.

ÚBEDA POR PASQUAU.

El 27 de octubre vuelve a reunirse la Comisión, a la que se habían adherido Bernardo López Aparicio (director de FP en SA.FA.), Alberto Coronado (aparejador municipal), José Fuentes Miranda (de la Asociación Cultural “Aznaitín”), Antonio del Castillo (amigo de Pasquau y bibliotecario municipal), y Antonio García Soria y Antonio Vico Hidalgo, destacados hermanos de la Cofradía de Jesús –alma mater del proyecto–, que actuarían respectivamente como Tesorero y Secretario de la Comisión. Ese día, Juan Luis Vasallo presenta su proyecto de busto, que resulta del agrado de todos. Y la Comisión se lanza a la tarea de recaudar fondos para poder sufragar el coste del monumento.

El 20 de octubre de 1983 vuelve a reunirse la Comisión, y a la misma asiste el nuevo Alcalde de Úbeda, Arsenio Moreno Mendoza, que propone que el monumento se ubique no en el Rastro sino en el patio de la Casa de la Tercia, lugar de las nuevas dependencias de la Biblioteca Municipal. Se aprueba la idea y se informa de que ya hay recaudadas más de 200.000 pesetas para el monumento. Pero hay que llegar hasta las 800.000 que cuesta realizar en bronce el busto de Juan Pasquau, y a comienzos de 1984 se manda al escultor un adelanto de 225.000 pesetas. No cesa en sus trabajos y desvelos la Comisión –rifas, donaciones...– y el 29 de diciembre, en el Teatro Ideal Cinema, se representa la obra “Úbeda, dama de sueños”, de Molina Navarrete: 35.000 pesetas más para la cuenta del monumento. Y así, poco a poco, la sociedad ubetense supo estar a la altura de las circunstancias y de la memoria de Pasquau y se recaudaron 833.500 pesetas, que dieron para pagarle a Vasallo y para costear la humilde peana de piedra que debía sostener el busto. Seguramente a los patrocinadores del monumento les habría gustado completar tan extraordinario busto con unos mejores complementos, pero el dinero no dio para más y los políticos –tan pródigos en sugerencias y en actos en los que ser fotografiados– no aflojaron el presupuesto municipal.

El caso es que el 8 de septiembre de 1986, festividad de la Virgen de Guadalupe, se inauguró el monumento de Pasquau en la Casa de la Tercia, lugar poco apropiado, por poco visible. Asistieron su familia y sus amigos y su Cofradía y la Comisión Pro-Monumento... y la Corporación Municipal y el Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía. Hubo, supongo, discursos e himnos y recuerdos sinceros y alguna lágrima. Luego, cuando la Biblioteca se trasladó al Hospital de Santiago, el busto de Pasquau fue detrás de su Biblioteca y acabó aparcado en el Patio de la Virgen, a la espera de que algún día la sociedad civil de Úbeda –poco cabe esperar de sus corporaciones municipales– resucite y retome el proyecto de terminar un monumento digno para Juan Pasquau, en alguna calle o en alguna plaza del pueblo que tanto amó y que tanto le debe.

(Manuel Madrid Delgado)

(Publicado en IDEAL el 5 de junio de 2010)

viernes, 5 de marzo de 2010

LIBROS Y ESTADÍSTICAS




Hace poco el Observatorio de la Lectura y el Libro ha hecho públicos los datos estadísticos de las bibliotecas públicas españolas para el año 2007.

En el conjunto de España, 4.945 bibliotecas públicas dieron servicio a una población de cuarenta y seis millones de habitantes. Para ello destinaron a la adquisición de documentos para sus colecciones 59.392.803 €, lo que supuso el 16.47% de sus gastos corrientes. Con esos 59 millones de euros, adquirieron 5.204.711 documentos, de los que algo más de 4,1 millones fueron libros y folletos. Gracias a estas estadísticas sabemos también que cada biblioteca pública atendió a una media de 9.344 habitantes con una colección de 13.321 documentos.

Si en 2007 la Biblioteca Pública Municipal de Úbeda hubiese estado en la media nacional, ese año deberían haberse destinado a compras de libros 45.800 € con los que se podrían haber comprado 4.014 libros, folletos, etc., y su colección a disposición pública se habría situado en 50.200 documentos, habría recibido 71.200 visitas y realizado 41.296 préstamos. Por desgracia, y a falta de datos estadísticos sobre la Biblioteca “Juan Pasquau” para ese 2007 y, por supuesto, para los siguientes, nos tememos que la Biblioteca de Úbeda estuvo muy por debajo de la media en lo relativo a inversión en adquisición de documentos y ahí sigue ¿Sabremos alguna vez cuanto se gasta realmente el Ayuntamiento –de su presupuesto, del suyo, no de subvenciones– en comprar libros? Lo dudamos, pero aventuramos que la cantidad, en caso de existir, es exigua. En Úbeda, “Capital Cultural”, la cultura del libro, la cultura de la lectura, la única cultura potencialmente revolucionaria y transformadora, sigue siendo la gran ausente. Será porque es mejor que no hay quien entienda ni quien sepa. No sabemos cuánto se gasta el Ayuntamiento en libros, creemos que o nada o casi nada, pero la Biblioteca sigue siendo el servicio municipal con más usuarios. Moraleja: la gente quiere leer para entender y aprender, pero parece que los políticos no quieren que la gente lea ni mucho menos entienda.

miércoles, 3 de marzo de 2010

NUEVA SALA INFANTIL: QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA





Los amantes del libro y de la literatura recibimos ayer una buena noticia: se ponía en funcionamiento la nueva sala de Biblioteca Infantil, “dentro” de la Biblioteca Pública “Juan Pasquau”. Se trata de un espacio situado en la sala que primero se utilizó como Museo de Semana Santa y posteriormente como Sala de Exposiciones “Esteban Jamete”. Desde que la Biblioteca se trasladó al Hospital de Santiago, hace veinte años, no se contaba con un espacio dedicado en exclusiva a los niños.

Acondicionada en los últimos días por el personal municipal de la Biblioteca y del Archivo (personal, justo es reconocerlo, verdaderamente ejemplar y nunca valorado ni reconocido) en ella los niños ubetenses tienen a su disposición más de 4.000 volúmenes, y varios puntos de lectura con sillas y mesas adaptadas a su edad. La Sala está dotada, igualmente, de un sistema de Internet inalámbrico, que permitirá a los chavales conectarse gratuitamente con sus portátiles, facilitándoles la realización de “los deberes”.

La Sala Infantil de la Biblioteca permanecerá abierta en horario de tarde, pero abrirá también por las mañanas para que aquellos padres y madres que lo deseen puedan acudir en esas horas a retirar libros para sus hijos o a dejar los que ya han leído.

Ésta es, sin duda, una buena noticia y los Amigos de la Biblioteca Pública y del Libro estamos satisfechos: es el primer fruto de aquel Manifiesto firmado hace casi dos años. Y es que en ese momento demostramos que los ciudadanos, cuando nos unimos y apostamos con coraje cívico por la defensa de los elementos esenciales de una sociedad democrática –y la cultura del libro lo es, en grado sumo– podemos arrancarle a los políticos siquiera unas migajas. Esta Sala Infantil no es una migaja, sino una gran conquista de los ciudadanos ubetenses para su futuro y sobre todo para el futuro de sus hijos. Por eso, con el deseo de que pronto esta nueva Sala sea la punta de lanza de una nueva “cultura del libro” en Úbeda, muchas gracias a Ramón, a Diego, a Pepa, a Juan... y por supuesto a todos esos ciudadanos anónimos que han hecho posible que desde ayer los niños de Úbeda tengan un lugar en el que aprender a navegar por los espacios infinitos que se esconden en los libros.

jueves, 25 de febrero de 2010

EL PUENTE DE ARIZA: R.I.P.



Cuando en la década de los 90 el Ministerio de Medio Ambiente decidió “crear” el pantano del Giribaile, muchos temieron por la supervivencia de una obra única en la historia de la arquitectura y la ingeniería española del siglo XVI. Y es que cuajó cierto temor a que el bellísimo Puente de Ariza desapareciera bajo las aguas del pantano. En 1997, el Ministerio se encargó de apagar esos miedos: se destinaban 800 millones de pesetas para desmontar el puente, piedra a piedra, y trasladarlo al entorno del Santuario de la Virgen de Guadalupe. El puente, parecía, se había salvado.

Pero ni el puente ni los jiennenses vimos los 800 millones prometidos y el puente sigue en su sitio. Seguramente otra música le habría sonado al puente del milagro de los espárragos si hubiese estado en la Andalucía Andalucía, pero el estar en Jaén lo ha condenado a muerte. Y es que hoy el aspecto es desolador: el mayor temporal que se recuerda en nuestra tierra, y que ya dura varios meses, ha llenado el hasta ahora casi seco pantano del Giribaile y el Puente de Ariza se encuentra, desde el 24 de febrero, completamente desaparecido bajo las aguas. Ya sólo hay que esperar a que las humedades hagan su trabajo y pudran la piedra para que dentro de dos, tres, cuatro años, cuando las aguas vuelvan a bajar, el puente se desmorone y de él sólo queden un montón de ruinas mientras todos los políticos de todos los colores (en realidad todos son iguales) miran para otro lado sin ni siquiera ponerse colorados.

El Puente de Ariza ha muerto. ¡Viva el Puente de Ariza!

(La fotografía, del día 14 de febrero, se ha obtenido en el foro ubedaenlared. A fecha de hoy el puente está totalmente sumergido.)

jueves, 11 de febrero de 2010

EL PREMIO DE JESÚS MAESO



El pasado 29 de enero los ubetenses amantes de la literatura recibían una grata noticia, de la que hemos tardado demasiado en hacernos eco en este blog. Y esa noticia es que el ubetense Jesús Maeso de la Torre, de sesenta y un años de edad, se alzaba con el II Premio Caja Granada de Novela Histórica, que se trata del premio español de este género dotado con mayor cantidad económica, nada más y nada menos que 180.000 euros.

La novela ganadora lleva por título La princesa de las brumas (aunque el autor está barajando cambiarlo, antes de la edición por Grijalbo, por el de La cúpula del mundo, más sonoro), y se desarrolla en 1255, en pleno reinado de Alfonso X “El Sabio”. Se trata de una novela de amor y de intrigas palaciegas, que tiene como trasfondo la pretensión del rey castellano de coronarse como Emperador del Sacro Imperio.

Personaje destacado es la princesa Cristina de Noruega, que además es la detonante de esta novela, ya que el ubetense ha contado que durante una visita a Covarrubias, visitando la tumba de Fernán González, pudo comprobar como un grupo de noruegos cantaban el himno nacional de su país delante de la tumba de la citada princesa.

Maeso de la Torre (que estudió Magisterio en la SA.FA. y que actualmente vive en Cádiz) entra, con este premio, en el privilegiado grupo de los autores consagrados, al que llega con una fecunda trayectoria como novelista histórico a sus espaldas. No en vano, muchos de sus títulos se han convertido en algunos de los más vendidos de la última década.

martes, 2 de febrero de 2010

EL FONDO ROMERO DE TORRES



UN BALUARTE CONTRA LA DESTRUCCIÓN

El siglo XIX resultó catastrófico para el patrimonio histórico y artístico español, en general, y jiennense, en particular. La invasión de los franceses –primero–, la desamortización de Mendizábal –después– y un errático concepto de la modernidad contribuyeron a la destrucción y desaparición de cientos, miles de iglesias, conventos, ermitas y oratorios en todo el antiguo reino de Jaén, y al expolio, pérdida o expatriación de una cantidad incontable de retablos, imágenes, ornamentos o cuadros, algunos de ellos de valor incalculable. El caso es que con los ecos todavía vivos de la sacudida que supuso el Desastre del 98, en junio de 1900 el Ministerio de Fomento promulga un Real Decreto que dispone que se lleve a cabo “la catalogación completa y ordenada de las riquezas históricas o artísticas de la nación”. De esa voluntad conservacionista y rescatadora de nuestro patrimonio, nace el Fondo Fotográfico Romero de Torres, que acumula varios cientos de fotografías de grandísimo valor documental.

En la Biblioteca del Instituto de Estudios Giennenses se acumulan los libros, los legajos, los papeles de toda época. Y allí, escondidas en algún lugar casi insondable, como uno de los grandes tesoros de esa Biblioteca, se custodia una copia de las fotografías –las originales están en el Instituto Velásquez del CSIC, en Madrid– que en 1913 realizara por toda la provincia Enrique Romero de Torres, hermano del célebre pintor cordobés. En esas fotografías en blanco y negro, realizadas seguramente con una parsimonia y profesionalidad de artista y de investigador que hoy es muy difícil encontrar, encontramos casonas desaparecidas, viejos palacios que se tragó el desarrollismo franquista, iglesias arrasadas por el furor de 1936, cuadros o imágenes o cálices o custodias que perecieron en las llamas de la historia, plazas tan cambiadas que hoy a penas podemos reconocerlas y que en esas fotografías brillantes pese a tener casi un siglo nos devuelven una imagen romántica de nuestras ciudades, de una época en la que eran más pobres y posiblemente más sucias pero ciertamente más hermosas. Allí hay calles y edificios y obras de arte de muchos lugares de la provincia: las ruinas de Encina Hermosa de Alcalá la Real, la necrópolis ibérica de Torredelcampo, unas cuevas inexploradas de Bedmar o de Valdepeñas, el capitel árabe de una casa particular de Jaén, una talla de San José y el Niño de Los Villares, la vista del órgano y el coro de la Catedral baezana, una casulla bordada en sedas de colores en Begíjar o la custodia francesa de la antigua Colegiata de Úbeda… y así hasta más de setecientas fotografías.

EMPEÑO Y DIFICULTADES DE ROMERO DE TORRES

La disposición ministerial de 1900 establecía que el catálogo de una provincia no se realizara mientras no se hubiera terminado el de la anterior. Jaén tuvo que esperar hasta 1913 para ver cómo se acometía la empresa de fotografiar sus riquezas. Así, el 30 de enero de ese año una Orden ministerial le encomienda la tarea de catalogar el patrimonio de Jaén a Enrique Romero de Torres, que ya había realizado esa tarea en Cádiz y que era Director del Museo Provincial de Córdoba. Se le da un plazo de ocho meses para llevar a cabo su tarea, pero poco después una nueva Orden amplía el plazo hasta un año, que finalmente también resultaría insuficiente. El Ministerio pide a las autoridades de la provincia y a los ayuntamientos que faciliten la labor de su comisionado.

Romero de Torres era un hombre responsable y serio. Antes de llegar a nuestra tierra se prepara en la Biblioteca y el Archivo Histórico nacionales, y en las academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando. Luego, ya en Jaén, visita –si le dejan– los archivos municipales, notariales, parroquiales, conventuales… para bien documentarse acerca de la historia del pueblo en que se encuentra y de los bienes dignos de ser catalogados en cada lugar. Por desgracia, tan pródigo esfuerzo no fue siempre recompensado y entendido. Hasta octubre de 1913 no da el Obispado orden a sus curas de que faciliten el trabajo de Romero de Torres, permitiéndole visitar los templos y facilitándole las tareas “sacar copias fotográficas” de los retablos, cuadros o esculturas que en dichos templos existan. Y es en ese mismo mes cuando el gobernador civil da orden a los alcaldes de que “atiendan y presten los auxilios que necesite para el buen desempeño de su misión”. Y pese a todo, ni Ministerio, ni Obispado ni Gobierno Civil vencieron la resistencia y ciega visión de muchos curas y alcaldes y notarios, que torpedearon la tarea de Romero de Torres. Es paradigmático el caso de la propia Catedral de Jaén, donde los canónigos se niegan a que Romero pueda mover, a su costa, ningún cuadro u objeto litúrgico para realizar mejores fotografía. Y en otros municipios se encuentra permanentemente cerrados los templos que visita .

El desánimo debió cundir en el catalogador, que reconocería en su Memoria que doce meses era un plazo insuficiente para visitar los 135 pueblos de la provincia, a los que sumaba despoblados y ruinas dignos de ser catalogados. Hablaba del pésimo estado de las vías de comunicación, que le había impedido llegar a las zonas más apartadas de Jaén, como eran los partidos judiciales de Cazorla o Huelma. Relata las dificultades encontradas para fotografiar monumentos y joyas artísticas, pero agradece la consideración y colaboración de todas esas personas que sí se habían volcado con esta iniciativa –tal vez la iniciativa cultural más importante de toda la historia de Jaén– y, reconociendo la extraordinaria dimensión del patrimonio histórico y monumental de esta tierra, reconoce que su trabajo es necesariamente sucinto para de este modo haber podido abarcar más pueblos; y llega a decir que no ha podido “ni con mucho”, aproximarse al humilde propósito que tenía cuando inició su obra.

LA PUBLICACION PENDIENTE

Pese a todo el Catálogo Monumental de la Provincia de Jaén es una obra vastísima y valiosísima, tal vez única. Romero de Torres decía en 1915 que una parte considerable de la riqueza artística y arqueológica de la provincia estaba “ya deteriorada y a veces casi perdida, por el abandono del tiempo y de los hombres”. En julio de 1936 muchas de las obras de arte que él fotografió desaparecieron para siempre. Como para siempre desaparecieron, a partir de la década de los sesenta y hasta hoy mismo, muchos de los edificios singulares que fotografió el cordobés. Son sus fotografías las que nos permiten tener la certeza de que esos bienes maltratados y destruidos formaron parte de nuestro patrimonio. Ese es tal vez el singular valor de la obra de Romero de Torres.

Ese valor potentísimo fue apreciado ya en 1925 por Alfredo Cazabán –principal valedor de Romero y de su trabajo–, que pide al poder público que se interese por la publicación del Catálogo Monumental. La respuesta, como era de esperar, es el silencio. No decae el empeño de Cazabán, y en 1926 intenta que Romero de Torres retome su labor y finalice el catálogo. Su propuesta volvió a caer en el saco roto en el que permanece aún hoy, cuando el Fondo Romero de Torres sigue siendo un gran desconocido para la inmensa mayoría de los ciudadanos jiennenses. ¿Cuándo, las autoridades provinciales, acometerán la empresa de publicar ese monumental Catálogo y sus ricas fotografías, reconociendo así el mérito grande del inconcluso trabajo de Romero de Torres, acercando a todos nosotros una parte esencial de nuestra historia y culminando el sueño de ese jiennense inabarcable que fue Cazabán Laguna?

(Manuel Madrid Delgado. Ideal, 31 enero 2010)

(Fotogafía: Fondo Romero de Torres. Busto de Dolorosa, de Pedro de Mena. Palacio de los Marqueses de Bussianos, de Úbeda. Destruída en julio de 1936)