La viñeta de Forges de hoy en EL PAÍS, lo dice mejor que todas las palabras: las bibliotecas públicas son imprescindibles. Con crisis o sin crisis, el libro y la biblioteca, que es la casa viva de los libros, son una herramienta imprescindible para la libertad y para la decencia cívica, para el futuro de nuestros hijos. Por eso causa desolación que la ampliación de la Biblioteca Pública de Úbeda siga cerrada, tantos meses y tantos miles de euros después de la finalización de sus obras. Por eso causa desolación –desolación civil, democrática– que Úbeda, que reunían tantas condiciones para ello, no haya querido en una ciudad del libro, en una especie de capital literaria de la provincia.
CUADERNO DEDICADO A LA BIBLIOTECA PÚBLICA "JUAN PASQUAU"
"Porque leer es el único acto soberano que nos queda."
ANTONIO MUÑOZ MOLINA
ANTONIO MUÑOZ MOLINA
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lunes, 23 de abril de 2012
viernes, 28 de enero de 2011
PRESENTACIÓN DE LOS ÍNDICES DE "VBEDA"
Hoy, a las 8 de la tarde y en el Hospital de Santiago, tendrá lugar la presentación de los ÍNDICES de la Revista VBEDA. Realizados por Ramón Beltrán, Diego de la Cruz Martínez y Antonio Almagro, los Índices de esta revista se convierten, según la Asociación “Alfredo Cazabán Laguna”, impulsora de esta importante iniciativa, en “un instrumento que permita el rápido acceso manual a los contenidos para todos los que dispongan de la colección y, lo que resulta aun más interesante, para quienes se hagan con la edición digital completa de la revista”, que está siendo preparada por la propia Asociación y que puede consultarse en su página web (http://www.vbeda.com/), el gran portal cultural de la ciudad.
De todos es conocida la relevancia cultural e histórica de la revista VBEDA, uno de los grandes referentes culturales de la Úbeda del siglo XX. Fundada en enero de 1950 a iniciativa de ese gran alcalde que fue Pedro Sola, Juan Pasquau Guerrero fue su director y alma mater durante los dieciocho años en los que se publicó. Por eso, el acercar esa revista al gran público es una de las más importantes tareas culturales realizadas en los últimos años, lo que demuestra el buen hacer de una Asociación que, como la “Alfredo Cazabán”, es poco dada al autobombo y apuesta por el trabajo serio, responsable y callado, que es el trabajo que finalmente cala hondo en la cultura de una ciudad.
Asimismo, la Asociación informa de que con este acto (en el cual se repartirán 100 cds con los Índices de VBEDA) se da el pistoletazo de salida al Club de Lectura “Antonio Machado”. Este Club de Lectura, ligado a la Biblioteca Pública “Juan Pasquau”, ha sido puesto en marcha por la Asociación “Alfredo Cazabán” (que se encargará del desarrollo de las actividades que le sean propias) gracias a la iniciativa y generosa aportación económica de Antonio Muñoz Molina; para el desarrollo de las actividades del mismo, el Ayuntamiento de Úbeda ha puesto a disposición una de las salas propias de la Biblioteca Municipal.
viernes, 5 de marzo de 2010
LIBROS Y ESTADÍSTICAS
Hace poco el Observatorio de la Lectura y el Libro ha hecho públicos los datos estadísticos de las bibliotecas públicas españolas para el año 2007.
En el conjunto de España, 4.945 bibliotecas públicas dieron servicio a una población de cuarenta y seis millones de habitantes. Para ello destinaron a la adquisición de documentos para sus colecciones 59.392.803 €, lo que supuso el 16.47% de sus gastos corrientes. Con esos 59 millones de euros, adquirieron 5.204.711 documentos, de los que algo más de 4,1 millones fueron libros y folletos. Gracias a estas estadísticas sabemos también que cada biblioteca pública atendió a una media de 9.344 habitantes con una colección de 13.321 documentos.
Si en 2007 la Biblioteca Pública Municipal de Úbeda hubiese estado en la media nacional, ese año deberían haberse destinado a compras de libros 45.800 € con los que se podrían haber comprado 4.014 libros, folletos, etc., y su colección a disposición pública se habría situado en 50.200 documentos, habría recibido 71.200 visitas y realizado 41.296 préstamos. Por desgracia, y a falta de datos estadísticos sobre la Biblioteca “Juan Pasquau” para ese 2007 y, por supuesto, para los siguientes, nos tememos que la Biblioteca de Úbeda estuvo muy por debajo de la media en lo relativo a inversión en adquisición de documentos y ahí sigue ¿Sabremos alguna vez cuanto se gasta realmente el Ayuntamiento –de su presupuesto, del suyo, no de subvenciones– en comprar libros? Lo dudamos, pero aventuramos que la cantidad, en caso de existir, es exigua. En Úbeda, “Capital Cultural”, la cultura del libro, la cultura de la lectura, la única cultura potencialmente revolucionaria y transformadora, sigue siendo la gran ausente. Será porque es mejor que no hay quien entienda ni quien sepa. No sabemos cuánto se gasta el Ayuntamiento en libros, creemos que o nada o casi nada, pero la Biblioteca sigue siendo el servicio municipal con más usuarios. Moraleja: la gente quiere leer para entender y aprender, pero parece que los políticos no quieren que la gente lea ni mucho menos entienda.
miércoles, 3 de marzo de 2010
NUEVA SALA INFANTIL: QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA
Los amantes del libro y de la literatura recibimos ayer una buena noticia: se ponía en funcionamiento la nueva sala de Biblioteca Infantil, “dentro” de la Biblioteca Pública “Juan Pasquau”. Se trata de un espacio situado en la sala que primero se utilizó como Museo de Semana Santa y posteriormente como Sala de Exposiciones “Esteban Jamete”. Desde que la Biblioteca se trasladó al Hospital de Santiago, hace veinte años, no se contaba con un espacio dedicado en exclusiva a los niños.
Acondicionada en los últimos días por el personal municipal de la Biblioteca y del Archivo (personal, justo es reconocerlo, verdaderamente ejemplar y nunca valorado ni reconocido) en ella los niños ubetenses tienen a su disposición más de 4.000 volúmenes, y varios puntos de lectura con sillas y mesas adaptadas a su edad. La Sala está dotada, igualmente, de un sistema de Internet inalámbrico, que permitirá a los chavales conectarse gratuitamente con sus portátiles, facilitándoles la realización de “los deberes”.
La Sala Infantil de la Biblioteca permanecerá abierta en horario de tarde, pero abrirá también por las mañanas para que aquellos padres y madres que lo deseen puedan acudir en esas horas a retirar libros para sus hijos o a dejar los que ya han leído.
Ésta es, sin duda, una buena noticia y los Amigos de la Biblioteca Pública y del Libro estamos satisfechos: es el primer fruto de aquel Manifiesto firmado hace casi dos años. Y es que en ese momento demostramos que los ciudadanos, cuando nos unimos y apostamos con coraje cívico por la defensa de los elementos esenciales de una sociedad democrática –y la cultura del libro lo es, en grado sumo– podemos arrancarle a los políticos siquiera unas migajas. Esta Sala Infantil no es una migaja, sino una gran conquista de los ciudadanos ubetenses para su futuro y sobre todo para el futuro de sus hijos. Por eso, con el deseo de que pronto esta nueva Sala sea la punta de lanza de una nueva “cultura del libro” en Úbeda, muchas gracias a Ramón, a Diego, a Pepa, a Juan... y por supuesto a todos esos ciudadanos anónimos que han hecho posible que desde ayer los niños de Úbeda tengan un lugar en el que aprender a navegar por los espacios infinitos que se esconden en los libros.
martes, 9 de febrero de 2010
POR LA LECTURA
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir –eso dicen– a los autores del desgaste del préstamo.
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque: a) obtiene algo a cambio; b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
JOSÉ LUIS SAMPEDRO
(Revista IBIUT, núm. 165, Año XXIX, diciembre 2009)
viernes, 1 de agosto de 2008
DONACIÓN DE LIBROS
No se piensen ustedes que no hay ubetenses a los que le interese una mejor Biblioteca Municipal. Muy cierto es que posiblemente ninguno de estos ubetenses que quieren una Biblioteca digna se sienten en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, pero no menos cierto es que hoy por hoy realizar actos en beneficio de la Biblioteca bien pudiera ser un acto de heroísmo civil y cívico. Más o menos este gesto heroico es el que ha realizado Dña. Antonia García Medina, que durante el pasado mes de julio ha formalizado la cesión a la Biblioteca “Juan Pasquau” de 1.700 libros de su propiedad. O sea, que gracias a la generosidad de esta ciudadana la Biblioteca Pública tiene un buen pellizco más de libros. El problema, sin embargo, sigue siendo el mismo, o sea, el de siempre: ¿dónde meter estos libros? Esa pregunta, un día más, sigue sin respuesta porque mucho nos tememos que por más que a Dña. Antonia le hubiera gustado ceder libros y metros cuadrados para ampliar la Biblioteca, disponer sólo disponía de libros. Los que disponen de los metros siguen dejándolos para uso y disfrute de actividades que parecen infinitamente más importantes que una Biblioteca Pública.
Sea lo que sea, conste aquí el agradecimiento de los Amigos de la Biblioteca de Úbeda a Dña. Antonia García Medina. Ojalá su amor a la Biblioteca se contagiase a los rectores de la política municipal.
Sea lo que sea, conste aquí el agradecimiento de los Amigos de la Biblioteca de Úbeda a Dña. Antonia García Medina. Ojalá su amor a la Biblioteca se contagiase a los rectores de la política municipal.
martes, 22 de julio de 2008
EN SOLIDARIDAD CON EL PERSONAL MUNICIPAL

Nos remiten por correo electrónico copias de los documentos filtrados esta mañana en el Ayuntamiento y rápidamente fotocopiados por las oficinas. Son los documentos que muestran la última Valoración de Puestos de Trabajo realizada para con el personal municipal. En ella, tanto el personal del Archivo Municipal como de la Biblioteca Pública como el personal del conjunto del área de cultura (Negociado de Cultura, Universidad Popular, Escuela de Música) sale muy mal tratado. Tanto, que abiertamente nos hablan de humillación y escarnio sobre sus personas: son ellos con su trabajo los que ejemplifican y dan vida a la actividad cultural más diversa en nuestra ciudad, y el desprecio que sus personas y sus puestos sufren es un desprecio a toda la cultura de la ciudad.
Por eso, de este cuaderno dedicado a la Biblioteca “Juan Pasquau”, los Amigos de la Biblioteca de Úbeda queremos mostrar nuestra pública solidaridad con el conjunto de empleados municipales que a partir de hoy se sienten menospreciados y humillados y, de manera muy especial, con el personal dedicado a que la cultura en Úbeda sea un frágil realidad. Sobre todo nos solidarizamos con ese personal del Archivo y de la Biblioteca: con su jefe, que pese a los impagables servicios que desde hace muchos años ha realizado para con esta ciudad en general y que superan con mucho sus obligaciones laborales, ha visto como su valoración se pulverizaba por no sabemos qué afanes de venganza; con Vicente y con Juan y con Pepa y con Diego y con Pedro, empleados todos ellos adscritos al Archivo Municipal y a la Biblioteca, que tras esta infamia ven como su trabajo se valora de manera similar al de los peones de albañil. Ya sabemos, pues, porque la Biblioteca Pública gime en medio de las penalidades en que gime: porque ni ella ni quienes en ella trabaja merecen más consideración laboral que los peones de albañil.
P.D. Queremos dejar claro que el trabajo de peón de albañil nos parece dignísimo, absolutamente respetable. No es contra ellos este lamento, sino contra la Corporación Municipal que ha consentido la barbaridad que desde hoy se fotocopia en las dependencias municipales.
Por eso, de este cuaderno dedicado a la Biblioteca “Juan Pasquau”, los Amigos de la Biblioteca de Úbeda queremos mostrar nuestra pública solidaridad con el conjunto de empleados municipales que a partir de hoy se sienten menospreciados y humillados y, de manera muy especial, con el personal dedicado a que la cultura en Úbeda sea un frágil realidad. Sobre todo nos solidarizamos con ese personal del Archivo y de la Biblioteca: con su jefe, que pese a los impagables servicios que desde hace muchos años ha realizado para con esta ciudad en general y que superan con mucho sus obligaciones laborales, ha visto como su valoración se pulverizaba por no sabemos qué afanes de venganza; con Vicente y con Juan y con Pepa y con Diego y con Pedro, empleados todos ellos adscritos al Archivo Municipal y a la Biblioteca, que tras esta infamia ven como su trabajo se valora de manera similar al de los peones de albañil. Ya sabemos, pues, porque la Biblioteca Pública gime en medio de las penalidades en que gime: porque ni ella ni quienes en ella trabaja merecen más consideración laboral que los peones de albañil.
P.D. Queremos dejar claro que el trabajo de peón de albañil nos parece dignísimo, absolutamente respetable. No es contra ellos este lamento, sino contra la Corporación Municipal que ha consentido la barbaridad que desde hoy se fotocopia en las dependencias municipales.
martes, 10 de junio de 2008
HOMENAJE A JUAN PASQUAU

Se cumplen hoy treinta años de la muerte en Madrid de Juan Pasquau Guerrero, que había nacido el 21 de abril de 1918 en el seno de una familia de rancio abolengo y de gran tradición política (su padre, su abuelo y varios familiares suyos más fueron alcaldes de la ciudad), muy querida entre los ubetenses. Baste recordar en este sentido que su abuelo Antonio Pasquau y González de Castañeda, siendo alcalde de la ciudad en la última gran epidemia de cólera del siglo XIX, vendió todos sus bienes para paliar la miseria y el hambre de las clases populares; en recuerdo de este gesto se puso su nombre a la calle Trinidad (que oficialmente sigue llevando el nombre de tan ilustre alcalde, pues nadie lo ha cambiado posteriormente) y se acordó que su retrato presidiera el Salón de Plenos del Ayuntamiento, acuerdo que nunca se cumplió.
La labor cultural, literaria, filosófica y educativa de Juan Pasquau es ingente.
Dedicó su vida profesional al magisterio, cuyos estudios realizó por libre, implicándose personal y familiarmente en esa aventura educativa y cultural que fueron las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. Luego aprobó las oposiciones al Cuerpo Nacional de Directores Escolares, y desde entonces dirigió varios Colegios en Úbeda. Fue profesor en la Escuela Universitaria de Magisterio y en la Escuela de Artes y Oficios de Ubeda. En artículos, conferencias y pequeños ensayos plasmó su personal concepción de la enseñanza y la educación En reconocimiento a sus méritos profesionales en el ámbito de la enseñanza recibió en 1977 la Cruz de Alfonso X El Sabio.
Fue también Director de la Biblioteca y del Archivo Municipal de Ubeda durante muchos años.
En el ámbito literario, Juan Pasquau puede considerarse legítimamente entre los mejores y más fecundos articulistas de su época a nivel nacional. Fue colaborador asiduo de los diarios “Jaén” (al que estuvo vinculado desde sus comienzos literarios, en 1941), ABC de Madrid (desde 1958) e “Ideal” de Granada (desde 1972). Más esporádicamente colaboró en otras muchas publicaciones, como “YA” de Madrid, ABC de Sevilla, “Ideal Gallego” de La Coruña, “El Norte de Castilla” de Valladolid, etc. Fundó la Revista literaria mensual “VBEDA”, de la que fue director y principal suministrador de contenidos durante 18 años, hasta su extinción. En dicha revista queda reflejada una valiosa crónica de la vida cultural y social de una pequeña ciudad en la España de los años 50 y 60 y sigue siendo la empresa cultural más ambiciosa y fecunda que ha tenido lugar en Úbeda en los últimos cien años.
Sus artículos –no se ha hecho un recuento exacto, pero podría darse una cifra aproximada de unos 2.000 publicados– abordan temas de todo género; literarios, pensamiento y opinión, crónicas, viajes, arte, religión, política, filosofía, pedagogía, vida cultural, espectáculos, costumbres, historia, libros, semblanzas personales, etc. Es de destacar la cantidad de artículos y trabajos referidos a la ciudad de Úbeda: en el libro “Biografía de Úbeda”, en la revista “VBEDA” y en numerosísimos artículos de prensa construyó una manera de pensar y concebir a Úbeda que hoy, treinta años después de su muerte, sigue vigente. En cierto modo, puede decirse Ubeda se ha esforzado en parecerse a como la concebía Juan Pasquau Guerrero.
Al margen de los artículos de prensa, en vida publicó las siguientes obras: como Biografía de Ubeda (1958), 1ª edición, Polvo iluminado (1948) (recopilación de artículos), Dos temas de Ubeda (1970), Cazabán, vigente (1972) (separata), Úbeda, Ciudad del Renacimiento Andaluz (1975), Cobos, Secretario del Emperador, Reseña de Ubeda (1971).
Como obras póstumas se han publicado Biografía de Ubeda (2ª edición) (1984), Temas de Jaén (1980), A la busca del hombre perdido (1987), Tiempo ganado (1988), Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia: memoria de una época (2006).
Juan Pasquau, además de extraordinario escritor y pensador de talla, fue un hombre comprometido con la sociedad de su tiempo. Y eso se trasluce no sólo en sus muchos artículos sino también en los cargos que desempeñó a lo largo de su fecunda vida. Así, podemos destacar que fue Consejero de número del Instituto de Estudios Gienenses desde su fundación (1952), y Presidente de su Sección de Publicaciones; Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid (desde 1971); Cronista Oficial de Ubeda (desde 1968); miembro fundador del Instituto de Estudios Sanjuanistas de Ubeda; miembro de la Comisión asesora del Ministerio de Educación y Ciencia de Jaén; y Concejal del Excmo. Ayuntamiento de Ubeda desde 1960 a 1967.
Una vida tan generosa se vio recompensada con distinciones y reconocimientos como la Cruz de Alfonso X El Sabio en reconocimiento a sus méritos en la enseñanza (1977), el título de Hijo Predilecto de Ubeda (1970), la Medalla de Plata de la ciudad de Úbeda (1978) y varias decenas de premios literarios, entre los que destacan el Premio “Olivo de Oro”, en su edición de 1971, el Primer Premio Nacional Literario, por un artículo publicado en “ABC” (1962), el Premio Nacional de Periodismo de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas (1963) o Premio extraordinario “Cronista Cazabán”, del Instituto de Estudios Giennenses (1972).
Hoy se cumplen treinta años de su muerte. En los primeros años Juan Pasquau obtuvo el reconocimiento de su ciudad y de sus gentes, que se plasmaron en varias iniciativas: la Biblioteca Municipal, un Colegio de Enseñanza y una calle llevan su nombre; y por suscripción popular se encargó al escultor Juan Luis Vasallo un busto de su figura que se instaló en Ubeda. Treinta años después, todavía no se ha abordado los más importantes reconocimiento y homenaje que puede hacerse a tan gran hombre como fue Juan Pasquau: dignificar la Biblioteca que lleva su nombre y a la que tantas horas dedicó y publicar su obra completa.
Por nuestra parte, sirva esta pequeña semblanza como homenaje de la Biblioteca Pública a uno de los más grandes hombres de la historia de Úbeda.
La labor cultural, literaria, filosófica y educativa de Juan Pasquau es ingente.
Dedicó su vida profesional al magisterio, cuyos estudios realizó por libre, implicándose personal y familiarmente en esa aventura educativa y cultural que fueron las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. Luego aprobó las oposiciones al Cuerpo Nacional de Directores Escolares, y desde entonces dirigió varios Colegios en Úbeda. Fue profesor en la Escuela Universitaria de Magisterio y en la Escuela de Artes y Oficios de Ubeda. En artículos, conferencias y pequeños ensayos plasmó su personal concepción de la enseñanza y la educación En reconocimiento a sus méritos profesionales en el ámbito de la enseñanza recibió en 1977 la Cruz de Alfonso X El Sabio.
Fue también Director de la Biblioteca y del Archivo Municipal de Ubeda durante muchos años.
En el ámbito literario, Juan Pasquau puede considerarse legítimamente entre los mejores y más fecundos articulistas de su época a nivel nacional. Fue colaborador asiduo de los diarios “Jaén” (al que estuvo vinculado desde sus comienzos literarios, en 1941), ABC de Madrid (desde 1958) e “Ideal” de Granada (desde 1972). Más esporádicamente colaboró en otras muchas publicaciones, como “YA” de Madrid, ABC de Sevilla, “Ideal Gallego” de La Coruña, “El Norte de Castilla” de Valladolid, etc. Fundó la Revista literaria mensual “VBEDA”, de la que fue director y principal suministrador de contenidos durante 18 años, hasta su extinción. En dicha revista queda reflejada una valiosa crónica de la vida cultural y social de una pequeña ciudad en la España de los años 50 y 60 y sigue siendo la empresa cultural más ambiciosa y fecunda que ha tenido lugar en Úbeda en los últimos cien años.
Sus artículos –no se ha hecho un recuento exacto, pero podría darse una cifra aproximada de unos 2.000 publicados– abordan temas de todo género; literarios, pensamiento y opinión, crónicas, viajes, arte, religión, política, filosofía, pedagogía, vida cultural, espectáculos, costumbres, historia, libros, semblanzas personales, etc. Es de destacar la cantidad de artículos y trabajos referidos a la ciudad de Úbeda: en el libro “Biografía de Úbeda”, en la revista “VBEDA” y en numerosísimos artículos de prensa construyó una manera de pensar y concebir a Úbeda que hoy, treinta años después de su muerte, sigue vigente. En cierto modo, puede decirse Ubeda se ha esforzado en parecerse a como la concebía Juan Pasquau Guerrero.
Al margen de los artículos de prensa, en vida publicó las siguientes obras: como Biografía de Ubeda (1958), 1ª edición, Polvo iluminado (1948) (recopilación de artículos), Dos temas de Ubeda (1970), Cazabán, vigente (1972) (separata), Úbeda, Ciudad del Renacimiento Andaluz (1975), Cobos, Secretario del Emperador, Reseña de Ubeda (1971).
Como obras póstumas se han publicado Biografía de Ubeda (2ª edición) (1984), Temas de Jaén (1980), A la busca del hombre perdido (1987), Tiempo ganado (1988), Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia: memoria de una época (2006).
Juan Pasquau, además de extraordinario escritor y pensador de talla, fue un hombre comprometido con la sociedad de su tiempo. Y eso se trasluce no sólo en sus muchos artículos sino también en los cargos que desempeñó a lo largo de su fecunda vida. Así, podemos destacar que fue Consejero de número del Instituto de Estudios Gienenses desde su fundación (1952), y Presidente de su Sección de Publicaciones; Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid (desde 1971); Cronista Oficial de Ubeda (desde 1968); miembro fundador del Instituto de Estudios Sanjuanistas de Ubeda; miembro de la Comisión asesora del Ministerio de Educación y Ciencia de Jaén; y Concejal del Excmo. Ayuntamiento de Ubeda desde 1960 a 1967.
Una vida tan generosa se vio recompensada con distinciones y reconocimientos como la Cruz de Alfonso X El Sabio en reconocimiento a sus méritos en la enseñanza (1977), el título de Hijo Predilecto de Ubeda (1970), la Medalla de Plata de la ciudad de Úbeda (1978) y varias decenas de premios literarios, entre los que destacan el Premio “Olivo de Oro”, en su edición de 1971, el Primer Premio Nacional Literario, por un artículo publicado en “ABC” (1962), el Premio Nacional de Periodismo de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas (1963) o Premio extraordinario “Cronista Cazabán”, del Instituto de Estudios Giennenses (1972).
Hoy se cumplen treinta años de su muerte. En los primeros años Juan Pasquau obtuvo el reconocimiento de su ciudad y de sus gentes, que se plasmaron en varias iniciativas: la Biblioteca Municipal, un Colegio de Enseñanza y una calle llevan su nombre; y por suscripción popular se encargó al escultor Juan Luis Vasallo un busto de su figura que se instaló en Ubeda. Treinta años después, todavía no se ha abordado los más importantes reconocimiento y homenaje que puede hacerse a tan gran hombre como fue Juan Pasquau: dignificar la Biblioteca que lleva su nombre y a la que tantas horas dedicó y publicar su obra completa.
Por nuestra parte, sirva esta pequeña semblanza como homenaje de la Biblioteca Pública a uno de los más grandes hombres de la historia de Úbeda.
lunes, 9 de junio de 2008
NO MOLESTAR: ESTAMOS TACONEANDO

El mes de junio aumenta, hasta lo indecible, la lista de padecimientos de la Biblioteca Municipal de Úbeda. Ayer comenzaron los fines de curso de las escuelas de danza de la ciudad, negocios privados a los que el Ayuntamiento da toda clase de facilidades para poder desarrollar sus negocios en el Hospital de Santiago, aún a costa de perjudicar seriamente la prestación de servicios públicos. Ocurre año tras año y éste que nos ocupa no iba a ser menos por ser bisiesto: a partir de esta semana, el Hospital de Santiago se cerrará algunas tardes a la ciudadanía para que las gerentes de las escuelas de danza puedan desarrollar sus lucrativas y ruidosas actividades. Y así, las puertas del Hospital del Obispo Cobos sólo se abrirán para aquellos que paguen las entradas que ponen a la venta las escuelas de danza, que incluso pueden instalar barras en el patio, tal y como ha ocurrido otras veces. De barrerlo y limpiarlo, claro está, se ocupa luego el personal municipal.
De todos los servicios municipales que se prestan en el Hospital de Santiago el más perjudicado es, sin duda, la Biblioteca Pública. Ya durante todo el año sus miles de usuarios tienen que soportar los taconeos que la mal llamada Escuela Municipal de Danza (se llama “municipal” pero es un negocio absolutamente privado) realiza en una sala que la Caja de Granada subvencionó para sala de exposiciones y que ya forma parte de la mayor honra y gloria de la escuela de danza. Esta sala está casi encima de la Biblioteca. Pero será en junio, cuando más usuarios utilizan las pésimas instalaciones de la Biblioteca (estudiantes, opositores), cuando la cultura danzante se cebe especialmente con los pacíficos ciudadanos que acuden a la Biblioteca: los obligarán a entrar y salir, como furtivos o delincuentes, por las puertas traseras y los corrales del Hospital de Santiago y amenizarán su intento de estudiar con el estruendo de sevillanas, jotas y otros menesteres propios de los coros y danzas que se habrán instalado, con toda clase de facilidades, en el patio noble del Hospital de Santiago. Como diría Murphy, las escuelas de taconeo siempre taconean al lado de la biblioteca.
De todos los servicios municipales que se prestan en el Hospital de Santiago el más perjudicado es, sin duda, la Biblioteca Pública. Ya durante todo el año sus miles de usuarios tienen que soportar los taconeos que la mal llamada Escuela Municipal de Danza (se llama “municipal” pero es un negocio absolutamente privado) realiza en una sala que la Caja de Granada subvencionó para sala de exposiciones y que ya forma parte de la mayor honra y gloria de la escuela de danza. Esta sala está casi encima de la Biblioteca. Pero será en junio, cuando más usuarios utilizan las pésimas instalaciones de la Biblioteca (estudiantes, opositores), cuando la cultura danzante se cebe especialmente con los pacíficos ciudadanos que acuden a la Biblioteca: los obligarán a entrar y salir, como furtivos o delincuentes, por las puertas traseras y los corrales del Hospital de Santiago y amenizarán su intento de estudiar con el estruendo de sevillanas, jotas y otros menesteres propios de los coros y danzas que se habrán instalado, con toda clase de facilidades, en el patio noble del Hospital de Santiago. Como diría Murphy, las escuelas de taconeo siempre taconean al lado de la biblioteca.
viernes, 6 de junio de 2008
AMONTONADOS

Como cada año, cuando se aproximan los exámenes de junio la Biblioteca revienta. Literalmente revienta de ciudadanos que hacen uso de sus patéticas instalaciones: lo de patético lo comprobarán cuando apriete la calor y se tengan que abrir las ventanas para que los usuarios no mueran asfixiados, al precio, eso sí, de deleitarse con la música de los cientos de vehículos que sólo dejan de pasar por delante de la asfaltada lonja del Hospital de Santiago cuando hay conciertos (para gente fina) en el patio central. Mientras tanto (y a la espera de que lleguen los días plenos de cultura en que las escuelas de danza de la ciudad toman el Hospital de Santiago) adolescentes machacados por la LOGSE, bachilleres en puertas de la Selectividad, universitarios que todavía piensan que tras el título les espera un futuro mejor y varios opositores siguen amontonándose alrededor de las viejas mesas de la Biblioteca.
Puede que nadie se preocupe de arreglar este espacio que debiera ser sagrado, porque allí se va a estudiar y a leer, porque allí hay silencio o, como mucho, la algarabía propia de una edad en la que está intacta la esperanza. Tendremos que esperar a que los ciudadanos ilustrados que visitan cada día la Biblioteca paseen corbatas y visones o taconeen sobre las mesas donde ahora apoyan los codos, para que se dignifique la Biblioteca.
Puede que nadie se preocupe de arreglar este espacio que debiera ser sagrado, porque allí se va a estudiar y a leer, porque allí hay silencio o, como mucho, la algarabía propia de una edad en la que está intacta la esperanza. Tendremos que esperar a que los ciudadanos ilustrados que visitan cada día la Biblioteca paseen corbatas y visones o taconeen sobre las mesas donde ahora apoyan los codos, para que se dignifique la Biblioteca.
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