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lunes, 21 de junio de 2010

PALABRA DE SARAMAGO




«Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.»

«No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la Historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen los unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.»

«Estoy comprometido, o sea, vivo, en un mundo que es un desastre. Mi empeño es no separar al escritor de la persona que soy. Me esfuerzo, en la medida de mis posibilidades, en tratar de entender y explicar el mundo.»

«Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.»

«Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura. Se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa.»

«Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.»

«Los escritores viven de la infelicidad del mundo.»

«La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva».

«Estamos neuróticos. No sólo hay desigualdad en la distribución de la riqueza, sino en la satisfacción de las necesidades básicas. No nos orientamos por un sentido de la racionalidad mínima. La Tierra está rodeada de miles de satélites, podemos tener en casa cien canales de televisión, pero de qué nos sirve eso en este mundo donde mueren tantos. Es una neurosis colectiva, la gente ya no sabe lo que le conviene para su felicidad.»

«El hombre más sabio que conocí no sabía leer ni escribir. Era mi abuelo materno y, aunque analfabeto, era un sabio en su relación con el mundo. Era pastor y había armonía en cada palabra que pronunciaba. Era una pieza en el mundo. No era apático, ni resignado. Era un ser humano directamente conectado con la naturaleza, como los árboles de su huerto, de los cuales se despidió cuando tuvo que viajar a Lisboa. Les abrazó y se despidió de ellos, de su naturaleza, porque sabía que se iba a Lisboa a morir.»

«No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada.»

«Nuestra única defensa contra la muerte es el amor.»
«El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.»

«No se trata sólo de instruir, sino de educar. Y, desde dentro, repercutir en la sociedad. Aprendizaje de la ciudadanía, eso es lo que creo sinceramente que falta. Porque, queramos o no, la democracia está enferma, gravemente enferma, y no es que yo lo diga, basta mirar el mundo...»

«Llevamos siglos preguntándonos los unos a los otros para qué sirve la literatura y el hecho de que no exista respuesta no desanimará a los futuros preguntadores. No hay respuesta posible. O las hay infinitas: la literatura sirve para entrar en una librería y sentarse en casa, por ejemplo. O para ayudar a pensar. O para nada. ¿Por qué ese sentido utilitario de las cosas? Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada. Un tenedor tiene una función. La literatura no tiene una función. Aunque pueda consolar a una persona. Aunque te pueda hacer reír. Para empeorar la literatura basta con que se deje de respetar el idioma. Por ahí se empieza y por ahí se acaba.»

viernes, 26 de febrero de 2010

PÉREZ REVERTE: ENTREVISTA IMPRESCINDIBLE




A punto de salir a las librerías su nueva novela, ambientada en el Cádiz asediado por las tropas napoleónicas, Pérez Reverte ha concedido a El Cultural de El Mundo una entrevista explosiva y cargada de verdades, o explosiva precisamente por estar cargada de verdades y razones. Dado el interés de la misma, remitimos a los lectores de este blog a que disfruten (o se encabronen) con las contundentes palabras de Arturo Pérez Reverte. Por nuestra parte, sólo podemos decir: CHAPÓ.

jueves, 11 de febrero de 2010

EL PREMIO DE JESÚS MAESO



El pasado 29 de enero los ubetenses amantes de la literatura recibían una grata noticia, de la que hemos tardado demasiado en hacernos eco en este blog. Y esa noticia es que el ubetense Jesús Maeso de la Torre, de sesenta y un años de edad, se alzaba con el II Premio Caja Granada de Novela Histórica, que se trata del premio español de este género dotado con mayor cantidad económica, nada más y nada menos que 180.000 euros.

La novela ganadora lleva por título La princesa de las brumas (aunque el autor está barajando cambiarlo, antes de la edición por Grijalbo, por el de La cúpula del mundo, más sonoro), y se desarrolla en 1255, en pleno reinado de Alfonso X “El Sabio”. Se trata de una novela de amor y de intrigas palaciegas, que tiene como trasfondo la pretensión del rey castellano de coronarse como Emperador del Sacro Imperio.

Personaje destacado es la princesa Cristina de Noruega, que además es la detonante de esta novela, ya que el ubetense ha contado que durante una visita a Covarrubias, visitando la tumba de Fernán González, pudo comprobar como un grupo de noruegos cantaban el himno nacional de su país delante de la tumba de la citada princesa.

Maeso de la Torre (que estudió Magisterio en la SA.FA. y que actualmente vive en Cádiz) entra, con este premio, en el privilegiado grupo de los autores consagrados, al que llega con una fecunda trayectoria como novelista histórico a sus espaldas. No en vano, muchos de sus títulos se han convertido en algunos de los más vendidos de la última década.

martes, 26 de enero de 2010

27 DE ENERO: RELEER A PRIMO LEVI




Se cumplen mañana 65 años que las tropas del Ejército Roja entraban en el campo de Auschwitz y lo “liberaban” de las garras del poder nazi. (Habría mucho que hablar, sin duda, del triste destino y del brutal trato que recibieron los prisioneros “liberados” por los comunistas rusos y los habitantes que pasaron del yugo hitleriano al yugo soviético, pero ese es otro tema.) En aquella vasta extensión donde la muerte campó a sus anchas, sin Dios y sin piedad, durante cientos de días, acumulando decenas de miles de cadáveres de hombres, mujeres y niños, los soldados rusos se encontraron a penas un puñado de enfermos moribundos o desgastados que los SS no tuvieron tiempo de asesinar, para que no quedasen testigos vivos del horror. Entre esos prisioneros que sobrevivieron estaba Primo Levi, autor de algunas de las más conmovedoras –y literariamente bellas– sobre la tragedia del pueblo judío.

Mañana se celebra el Día de la Memoria, para recordar a los seis millones de víctimas del Holocausto. Y hoy, en homenaje a Primo Levi, se inaugura en Turín, su ciudad natal, una exposición con textos inéditos y fotografías que recorren su etapa juvenil como partisano que luchó contra el fascismo. Seguramente muy pocos lectores de este blog tienen oportunidad de desplazarse a Turín para presenciar esta exposición dedicada a un hombre esencial para entender y juzgar el siglo XX, pero todos tenemos la oportunidad de aprovechar esta trágica conmemoración para volver a leer, para releer, las páginas poderosísimas de Si esto es un hombre o Los hundidos y los salvados, que son unas páginas que nos llenan de dudas y nos ayudan a ser mejores. Ayer la serie "CSI Nueva York" dedicó un magnífico capítulo a recordar el horror del Holocausto, honrando a las víctimas y mostrando su desprecio por los criminales de Hitler. El mejor homenaje que nosotros podemos rendir a esas incontables víctimas del mayor horror de la historia es volver a leer a Primo Levi, que no puede dejarnos indiferentes.