jueves, 16 de diciembre de 2010

PREMIO A LA CONCORDIA PARA MUÑOZ MOLINA




El escritor Antonio Muñoz Molina ha sido galardonado con el Premio Concordia 2010, que concede la Fundación Fernando Abril Martorell. Se trata de un prestigioso premio destinado a reconocer pretenden reconocer “la trayectoria de personas o entidades que hayan destacado en la práctica, defensa o difusión de los valores de tolerancia y humanismo o en el impulso del consenso como método para la consolidación de la libertad y de la democracia en España.” A Muñoz Molina, que se ha consolidado en los últimos años como un referente ético de la ciudadanía española, se le ha concedido este XII Premio Abril Martorell como reconocimiento “a la defensa que en sus artículos y crónicas hace de los valores éticos de la Transición política, así como por la imparcialidad con la que el escritor aborda los problemas de la sociedad”, según Europa Press.

Ahora que los sectarismos de nuevo cuño, adobados de arrebatos justicieros o nacionalistas, parecen poner en peligro todo lo que con tanto esfuerzo, tanta generosidad y tanto sacrificio le costó conseguir a la sociedad española (esta democracia sin duda mejorable pero no por ello menos valiosa y defendible) parece oportuno que se premie a gente como Antonio Muñoz Molina, que sigue pensando que el espíritu de concordia, de entendimiento y de encuentro que hizo posible la Transición y la superación de cuarenta años de guerra civil y dictadura, sigue siendo válido para superar la difícil hora que atraviesa nuestro país. Su última novela, La noche de los tiempos, abunda en esa consideración sobre la necesidad de superar prejuicios y visiones sesgadas de la historia, reconociendo cuanto de valioso concurre en nuestro presente y despreciando cualquier pasado, sea cuál sea la ideología bajo la que se esconde, que esté teñido con sangre y odio.

En ediciones anteriores, este Premio ha sido entregado al rey Juan Carlos I, a políticos como Santiago Carrillo, Alfonso Guerra o Jordi Pujol, artistas como Agustín Ibarrola, filósofos como Fernando Savater o entidades como la CEOE, UGT y CC.OO., artífices de los Pactos de La Moncloa.

martes, 14 de diciembre de 2010

14 DE DICIEMBRE: "EL ALMA QUE ANDA EN AMOR"




“El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa”, escribe San Juan de la Cruz. Entonces ¿cómo podríamos cansarnos nosotros de leer, de escuchar, de aprender al mejor, al más grande sin duda de los poetas en lengua castellana? Aunque, en Juan de Yepes, lo de poeta es puro accidente, es añadidura y fleco de su entidad mayor de santo, de teólogo, de místico, de filósofo. En su discurso de ingreso en la Real Academia Española, bajo el título de Una hora de España, Azorín dijo nada menos que esto: “Nuestro ideal era tan elevado y legítimo como el ideal de los demás pueblos europeos. Es falso que Descartes sea superior a Santa Teresa y Kant a San Juan de la Cruz”.

Nunca penetraremos lo bastante en la selva de sugerencias ascéticas, místicas, filosóficas, poéticas de San Juan de la Cruz. Es asombrosa la feracidad de su mente. ¡Cómo nos hace falta su doctrina en esta hora confusa! Para este tiempo que abusa de la palabra amor antes de haber usado el amor, ¡cómo viene, como anillo al dedo, la doctrina de amor de Juan de Yepes! Porque el amor no es únicamente un sentimiento: necesita para vertebrarse, de una doctrina. El fraile carmelita, deshoja las rosas de su amor divino en sus poesías. ¿Qué es el Cántico sino una custodia de pétalos, una orfebral fragancia de suspiros, anhelos, adivinaciones, esperanzas, glorias y nostalgias? Esta explosión de fervores, este hervidero de intimidades puestas al fuego, que es el Cántico, se alisa, se encalma en pensamiento cuando Juan de la Cruz comenta palabra a palabra –en finísima exégesis, en un auto análisis– su poema. Sorprende, la mina de amor que el carmelita encuentra en esa especie de manto freático de la “sicología profunda”. Limpias aguas, sin lodo, transparentes. El ilustre Freud ¿ha estudiado alguna vez a San Juan de la Cruz?, ¿se ha inclinado sobre el brocal de su cisterna? Tanto da. Juan de Yepes no es un “ego” que limita al sur con el “ego” y al norte con el “superego”. San Juan de la Cruz es pensamiento empapado de teologales auxilios. Porque el espíritu en exilio “produce” el pensamiento como “contestación”. Dice el santo: “Un pensamiento del hombre vale más que todo el mundo”. Y añade: “Por tanto, sólo Dios es digno de Él”. Maravillosa conclusión. Escribía Valéry: “No conozco a ningún hombre que haya llegado hasta el final”. El reformador carmelita, sí; él sí ha ido, de derivación en derivación, al cabo último; él no se ha detenido; ha seguido hasta las últimas consecuencias. Buscando al amor con la verdad y a la verdad con el amor, se nos muestra como el alpinista de Dios en su Subida al Monte Carmelo. Despegando de la mundanidad que le estorba, es el genuino nauta que, arrojando lastre, encuentra en la Noche Oscura el auténtico medio divino que otorga a su alma la plena “disponibilidad”, la oquedad para la Gracia (¡Ah, la Gracia! Pegúy pensaba que la Gracia es la esencial juventud del hombre que, por naturaleza, decrece. Recrece la Gracia al hombre que, abandonado a sí mismo, se arruga en vejez, en costumbre, en rutina, en “cosa”). Y la fatiga ascética del ascenso, la oscuridad de la renuncia, se compensa en Juan de la Cruz con la luz de la Llama. Llama viva de amor que es llaga y cauterio.

He aquí la técnica que nos brinda el santo carmelita para una época que carece de amor y parlotea incansablemente de esos efectos del amor que son la libertad, la comprensión, la tolerancia, la fraternidad y la igualdad. Porque queremos los efectos, despreciando la causa. Y preconizamos amores que no pasan por Dios o le rodean en circunvalación artificiosa. ¿Por qué? El Doctor Extático sabe que al “atardecer nos examinarán en el amor”. Entonces ya su vida es una porfía incansable: “ Ni ya busco ganado, ni ya tengo otro oficio, que ya sólo en amor es mi ejercicio”, escribe en una estrofa sutilísima. Para remachar en prosa: “Donde no haya amor, pon amor y hallarás amor”. Y continuar: “¡Oh, dulcísimo amor de Dios mal conocido!, el que halló sus venas descansó...”

¡Hallar la vena del amor divino! Qué difícil se está poniendo, cuando buscamos la fe por caminos que no son los que Dios prepara. Pascal, escribía conmovedoramente: “Ponte de rodillas para que te entre la fe”. Pero, ¿quién pide hoy la fe de rodillas? Falta fe para la fe, y ustedes dispensen la perogrullada. Era el mismo Pascal quien escribía genialmente: “Dios está suficientemente desvelado en las Escrituras para que los que le busquen verdaderamente le encuentren. Y está lo suficientemente oculto para que los que no lo buscan con todo su corazón no lo encuentren”.

Buscar, buscar, porfiar, anhelar. Es el trabajo de la fe. Nuestro poeta santo lo ha dicho mejor que nadie: “Buscando mis amores / iré por esos campos y riberas / ni cogeré las flores / ni temeré a las fieras / y pasaré los fuertes y fronteras”.

Pero mil cristianos hay ya pululantes por ahí que no quieren saber nada de la mística. Que a la hora de adoptar una espiritualidad se contentan con el remedo del “medio divino” de Teilhard de Chardin (donde, como escribe Camón Aznar, “confluyen poéticas invocaciones y cursis logomaquias” en un “libro de alto lirismo y de vulgar sociología”) Mil cristianos que se quedan sin saber a este filósofo canonizado que Azorín no retiraría si hubiera que parangonarle –ya hemos reproducido sus palabras– con Kant o Descartes. Mil cristianos que no han paladeado jamás sus estrofas, que no se han puesto nunca a practicar, para el advenimiento del amor, la “técnica” del cantor de la “soledad sonora” y de la “música callada”...

Pero Juan de la Cruz es la invitación que no cesa. Quiere persuadirnos. Pide que hagamos “noche”, que apaguemos frivolidades, que la soledad no sea desierto sino campo fértil para la sonoridad de lo trascendente; que callen los ruidos y hagan sitio a la música honda e intrépida de los últimos fondos: música que traspasa los sonidos, que los calla, para transfigurarlos en ascuas del espíritu y así encandilar, así gritar “A las aves ligeras / leones, ciervos, gamos saltadores / montes, valles, riberas, / aguas, aires, ardores, / y miedos de las noches veladores”.

¡Si acudiésemos a su invitación! Pero su invitación es dura; “Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes. Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada”. Muchas exigencias en un tiempo para el que queremos a toda costa el abaratamiento de Dios.

JUAN PASQUAU. 14 de diciembre de 1972

martes, 23 de noviembre de 2010

PREMIO "ALFREDO CAZABÁN": EL JUAN PASQUAU DE ADELA TARIFA




Adela Tarifa Fernández (Cádiar, Granada, 1949) es Catedrática de Secundaria de Geografía e Historia, y desempeña su labor docente en el I.E.S. “San Juan de la Cruz” de Úbeda, ciudad a la que ha dedicado gran parte de su vasta labor investigadora. Es, igualmente, Consejera y actual Vice-Directora del Instituto de Estudios Giennenses y una de las historiadoras más prestigiosas de la provincia, condición ésta avalada por sus muchas publicaciones –de libros y artículos–. Todo esto la ha llevado a ser Académica correspondiente por Jaén de la Real Academia de la Historia, y es miembro de las reales academias de Ciencias, Bellas Artes y Nobles Letras de Córdoba, de la de Bellas Artes de San Telmo de Málaga y de la Alfonso X de Múrcia.


A su larga nómina de premios y reconocimientos, Adela Tarifa tiene que sumar ahora el Premio “Alfredo Cazabán” 2010, que le ha concedido la Diputación Provincial de Jaén por su importantísimo trabajo de investigación sobre la persona, la obra y la figura de Juan Pasquau. Durante bastante tiempo, Adela Tarifa ha investigado el archivo familiar y personal de Juan Pasquau, hasta reconstruir la trayectoria histórica de esta familia llegada a Úbeda del sur de Francia en el siglo XVIII, que daría a la historia ubetense algunos de los nombres más destacado y recordados por su humanidad de la política decimonónica y del primer tercio del siglo XX, para ahondar, de manera muy destacada, en la figura de Juan Pasquau, que es uno de los grandes intelectuales del siglo XX en Jaén.


Es de suponer que la publicación de este estudio sobre Juan Pasquau, premiado por la Diputación por “su originalidad y calidad”, sirva, de una vez, para que el conjunto de la provincia de Jaén, en general, y Úbeda, en particular, asuman la relevancia y la vigencia de los escritos y el pensamiento de Juan Pasquau, iniciándose así una recuperación de su obra que se traduzca en las necesarias publicaciones de la misma.

jueves, 18 de noviembre de 2010

MUÑOZ MOLINA Y LA EDUCACIÓN




En el último número de la revista MERCURIO, editada por la Fundación José Manuel de Lara, se ha publicado un magnífico artículo de nuestro paisano Antonio Muñoz Molina. Dedicado este número a la educación en España, Muñoz Molina dice con la valentía, la sensatez y el espíritu cívico que le caracteriza cosas que muy pocas personas se atreven a decir en nuestro país y que, desgraciadamente, menos aún están dispuestas a oír.

Por su interés, os animamos a que leáis y difundáis este artículo a través de redes sociales, blogs y foros. Podéis leerlo pinchando directamente aquí: ARTÍCULO DE ANTONIO MUÑOZ MOLINA.

Igualmente os informamos de que estamos realizando las gestiones para poder recibir un número “apañado” de ejemplares de esta revista, muy interesante para los amantes de los libros, que se reparte gratuitamente la primera semana de cada mes. El objetivo es que los lectores que estén interesados puedan retirarla en la Biblioteca Municipal.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

EL OTOÑO SE ACERCA




El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.


Y lo perdimos para siempre.

ÁNGEL GONZÁLEZ

jueves, 14 de octubre de 2010

ELVIRA LINDO EN ÚBEDA




Mañana viernes 15 de octubre, a las 20:30 horas y en el Auditorio del Hospital de Santiago, la escritora Elvira Lindo presentará ante la ciudadanía ubetense su nueva novela, Lo que me queda por vivir, que ha sido editada por Seix Barral y que salió a la venta el pasado día 3 de septiembre. Los críticos la han catalogado como su obra más personal, como su mejor novela, como el libro que la consagra definitivamente como una gran escritora. En ella, abandona los registros que mayoritariamente había utilizado hasta ahora, basados en un magistral dominio del humor y de la ironía (como testimonia su serie sobre Manolito Gafotas), y se adentra en el camino de la sentimentalidad y la ternura de la mano de una joven periodista que en los años ochenta tiene que criar sola a su hijo Gabi, de cuatro años.

La madrileña Elvira Lindo, que nació en Cádiz el 23 de enero de 1962, ha trabajado como periodista y realizado guiones para series de televisión y películas. Autora de multitud de libros y cuentos y de obras de teatro, sus artículos en El País se han convertido en un referente fundamental del periodismo contemporáneo. Lo que me queda por vivir es la cuarta novela que publica la escritora, después de obras como Algo más inesperado que la muerte o Una palabra tuya.

Como se ha dicho, el importante acto cultural de mañana comenzará a las 20:30 horas. Organizado por la Asociación Cultural Ubetense “Alfredo Cazabán Laguna”, tomará la palabra el Presidente de la misma, D. Juan Ramón Martínez Elvira, para cederla seguidamente al escritor ubetense Antonio Muñoz Molina, que se encargará de presentar la novela de su esposa. Dada la talla intelectual y humana de los dos escritores, así como el esmero y cuidado con el que la Asociación prepara sus actos públicos, es de esperar que la cita cultural del vienes 15 de octubre deje en los asistentes un sabor de boca tan exquisito como el que dejó la presencia del propio Muñoz Molina el pasado mes de diciembre.

Tras la presentación, la escritora dedicará a sus lectores los ejemplares de su nuevo libro.

lunes, 5 de julio de 2010

CONFERENCIA DE JOSÉ MANUEL ALMANSA



El Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico llega hoy a su fin, con una conferencia que debió celebrarse el martes pasado pero que –fútbol obliga– se trasladó a hoy para garantizar que en ella estuviese presente alguien más que el ponente. Éste, será José Manuel Almansa Moreno, Doctor en Historia del Arte y profesor de la Universidad de Jaén, que destaca como uno de los más jóvenes y sólidos valores investigadores de Úbeda, que desarrolla una fecunda y sólida carrera investigadora y que es autor de varios libros, entre los que cabe destacar su extraordinaria y exhaustiva guía dedicada a Úbeda y Baeza. Igualmente son destacables sus artículos divulgativos sobre los más variopintos asuntos relacionados con el patrimonio histórico ubetense, en los que conjuga amenidad y conocimiento.

Estamos convencidos de la amenidad y la erudición estarán presentes esta tarde en su conferencia, que versará sobre el patrimonio ubetense del siglo XIX, tan desconocido y tan maltratado. Broche de oro, pues, a un ciclo fecundo en reflexiones y aportaciones y críticas sobre el patrimonio monumental ubetense. Esperemos que en años próximos se mantenga y se acreciente este Ciclo de Conferencias, manteniendo esos mimbres de erudición, divulgación y crítica. La pena es que el número de asistentes no haya sido tan grande como sería de esperar; aún así, hay que felicitar a ese puñado de ubetenses amantes de su pueblo que han resistido los cantos de sirena del fútbol y de los ministros y han podido disfrutar con toda y cada una de las conferencias que integraban el Ciclo.