viernes 1 de julio de 2011

CONFERENCIA DE ANTONIO ALMAGRO





A las 8 de esta tarde, y en el Salón de Actos “Julio Corzo” del Hospital de Santiago tendrá lugar la última de las conferencias del Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico. La clausura correrá a cargo de Antonio Almagro García, que pronunciará una conferencia titulada Santa María: magia, realidad y soluciones.

Antonio Almagro es Doctor en Historia del Arte, profesor de la Escuela de Magisterio de SA.FA. y en su haber tiene varias publicaciones de gran relevancia para el conocimiento de la historia moderna de Úbeda. Dentro de esas publicaciones destacan las dedicadas a la antigua Colegiata ubetense, dos obras fundamentales complementadas por decenas de artículos, que son un referente ineludible para los estudiosos del templo y que han convertido a Almagro en la persona que más y mejor conoce todos los entresijos históricos y artísticos de Santa María de los Reales Alcázares. Antonio Almagro, que desde hace tiempo viene lanzando rotundas y fundamentadas críticas contra las obras desarrolladas por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en Santa María entre 1986 y 2011, ha sido nombrado hace unos días Académico de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada.

Por otra parte, cabe destacar que la conferencia ofrecida ayer por Pedro J. López, en la que se dio una visión positiva de la intervención en Santa María, contó con una nutridísima presencia de público, que llenó tres cuartos de la sala, lo que acredita el interés que el tema de Santa María despierta entre los ubetenses.

Saludos.

jueves 30 de junio de 2011

CONFERENCIA SOBRE SANTA MARÍA





El Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico, organizado por el Ayuntamiento para conmemorar la declaración de Úbeda y Baeza como ciudades Patrimonio de la Humanidad, ofrece hoy su tercera cita. Así, esta tarde, a las 20:00 horas y en el Salón de Actos “Julio Corzo” del Hospital de Santiago, D. Pedro J. López González, Profesor de Geografía e Historia en el I.E.S. “San Juan de la Cruz” de Úbeda, ofrecerá la conferencia Una visión positiva de la restauración de Santa María. Como su propio título indica, Pedro J. López defenderá, con argumentos históricos y artísticos, el resultado final de las obras de intervención en Santa María que se iniciaron en julio de 1983. El hecho de que este joven historiador sea uno de los pocos estudiosos locales que defiende argumentadamente lo realizado en Santa María, coincidiendo así con lo manifestado por una amplia mayoría de ubetenses y situándose frente a la crítica opinión mayoritaria de los especialistas, convierte esta conferencia en un importante punto de reflexión.

Por otra parte, cabe señalar que la conferencia ofrecida ayer por D. Pablo Jesús Lorite Cruz sobre la figura de San Miguel resultó realmente interesante, enriqueciendo el debate histórico sobre la fecha de la conquista de Úbeda por parte de Fernando III, si bien la asistencia de público fue, incomprensiblemente, menor que en la primera de las jornadas.

miércoles 29 de junio de 2011

CONFERENCIA SOBRE SAN MIGUEL





Esta tarde, a las 20:00 horas y en la Sala “Julio Corzo” del Hospital de Santiago, se celebrará la segunda de las conferencias programadas dentro del Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico. Bajo el título de Presencia de San Miguel en la historia de Úbeda desde la conquista hasta nuestros días, será ofrecida por Pablo Jesús Lorite Cruz, Doctor en Historia del Arte.

Lorite Cruz, experto en Iconografía, se doctoró, el 11 de junio de 2010, con el trabajo titulado Iconografía de San Miguel en la diócesis de Baeza-Jaén. Cabe señalar que en su tesis Pablo Jesús Lorite defiende como fecha de la conquista de la ciudad por parte de Fernando III el mes de mayo de 1234, lo que rebate las fechas que hasta ahora había venido ofreciendo la historiografía: en un primer lugar el 29 de septiembre de 1234 y, posteriormente, la tesis muy asentada del mes de junio de 1233. Su conocimiento de la presencia de San Miguel en la historia civil y religiosa de Úbeda y sus novedosas aportaciones en este ámbito garantizan una conferencia realmente interesante.

Por su parte, la conferencia relativa al palacio de los Orozco que ayer ofrecieron Manuel Martos Leiva y José Manuel Almansa Moreno, satisfizo las expectativas levantadas y supuso una elogiable aportación al conocimiento de uno de los edificios más bellos, originales y desconocidos de nuestra ciudad. Asistieron a la misma alrededor de cincuenta personas.

martes 28 de junio de 2011

CONFERENCIA SOBRE EL PALACIO DE LOS OROZCO





Esta tarde, a las 8 de la tarde y en la Sala "Julio Corzo" del Hospital de Santiago, dentro del Ciclo de Conferencias sobre el Patrimonio Histórico que vienen celebrándose desde hace cuatro o cinco años por estas fechas para conmemorar la declaración de Úbeda como Patrimonio de la Humanidad, tendrá lugar la conferencia El palacio de los Orozco: particularidades y recuperación de un edificio único, dedicada al bello palacio de ressonancias francesas sito en la Plaza de San Pedro y que sirvió a Muñoz Molina de inspiración para su Beatus Ille, que en breve se publicará en Estados Unidos.

Los conferenciantes serán dos jóvenes ubetenses sobradamente preparados: José Manuel Almansa Moreno, Doctor en Historia del Arte y profesor universitario, que disertará sobre las particularidades del bellísimo edificio sito en la Plaza de San Pedro; y Manuel Martos Leiva, Licenciado en Bellas Artes en la especialidad de Restauración y Conservación y responsable de la intervención que actualmente se realiza en el palacio. Esta intervención ha permitido recuperar brillantemente la magnífica fachada del edificio, actuándose en estos momentos en el interior del palacio.

viernes 28 de enero de 2011

PRESENTACIÓN DE LOS ÍNDICES DE "VBEDA"





Hoy, a las 8 de la tarde y en el Hospital de Santiago, tendrá lugar la presentación de los ÍNDICES de la Revista VBEDA. Realizados por Ramón Beltrán, Diego de la Cruz Martínez y Antonio Almagro, los Índices de esta revista se convierten, según la Asociación “Alfredo Cazabán Laguna”, impulsora de esta importante iniciativa, en “un instrumento que permita el rápido acceso manual a los contenidos para todos los que dispongan de la colección y, lo que resulta aun más interesante, para quienes se hagan con la edición digital completa de la revista”, que está siendo preparada por la propia Asociación y que puede consultarse en su página web (http://www.vbeda.com/), el gran portal cultural de la ciudad.

De todos es conocida la relevancia cultural e histórica de la revista VBEDA, uno de los grandes referentes culturales de la Úbeda del siglo XX. Fundada en enero de 1950 a iniciativa de ese gran alcalde que fue Pedro Sola, Juan Pasquau Guerrero fue su director y alma mater durante los dieciocho años en los que se publicó. Por eso, el acercar esa revista al gran público es una de las más importantes tareas culturales realizadas en los últimos años, lo que demuestra el buen hacer de una Asociación que, como la “Alfredo Cazabán”, es poco dada al autobombo y apuesta por el trabajo serio, responsable y callado, que es el trabajo que finalmente cala hondo en la cultura de una ciudad.

Asimismo, la Asociación informa de que con este acto (en el cual se repartirán 100 cds con los Índices de VBEDA) se da el pistoletazo de salida al Club de Lectura “Antonio Machado”. Este Club de Lectura, ligado a la Biblioteca Pública “Juan Pasquau”, ha sido puesto en marcha por la Asociación “Alfredo Cazabán” (que se encargará del desarrollo de las actividades que le sean propias) gracias a la iniciativa y generosa aportación económica de Antonio Muñoz Molina; para el desarrollo de las actividades del mismo, el Ayuntamiento de Úbeda ha puesto a disposición una de las salas propias de la Biblioteca Municipal.

jueves 16 de diciembre de 2010

PREMIO A LA CONCORDIA PARA MUÑOZ MOLINA




El escritor Antonio Muñoz Molina ha sido galardonado con el Premio Concordia 2010, que concede la Fundación Fernando Abril Martorell. Se trata de un prestigioso premio destinado a reconocer pretenden reconocer “la trayectoria de personas o entidades que hayan destacado en la práctica, defensa o difusión de los valores de tolerancia y humanismo o en el impulso del consenso como método para la consolidación de la libertad y de la democracia en España.” A Muñoz Molina, que se ha consolidado en los últimos años como un referente ético de la ciudadanía española, se le ha concedido este XII Premio Abril Martorell como reconocimiento “a la defensa que en sus artículos y crónicas hace de los valores éticos de la Transición política, así como por la imparcialidad con la que el escritor aborda los problemas de la sociedad”, según Europa Press.

Ahora que los sectarismos de nuevo cuño, adobados de arrebatos justicieros o nacionalistas, parecen poner en peligro todo lo que con tanto esfuerzo, tanta generosidad y tanto sacrificio le costó conseguir a la sociedad española (esta democracia sin duda mejorable pero no por ello menos valiosa y defendible) parece oportuno que se premie a gente como Antonio Muñoz Molina, que sigue pensando que el espíritu de concordia, de entendimiento y de encuentro que hizo posible la Transición y la superación de cuarenta años de guerra civil y dictadura, sigue siendo válido para superar la difícil hora que atraviesa nuestro país. Su última novela, La noche de los tiempos, abunda en esa consideración sobre la necesidad de superar prejuicios y visiones sesgadas de la historia, reconociendo cuanto de valioso concurre en nuestro presente y despreciando cualquier pasado, sea cuál sea la ideología bajo la que se esconde, que esté teñido con sangre y odio.

En ediciones anteriores, este Premio ha sido entregado al rey Juan Carlos I, a políticos como Santiago Carrillo, Alfonso Guerra o Jordi Pujol, artistas como Agustín Ibarrola, filósofos como Fernando Savater o entidades como la CEOE, UGT y CC.OO., artífices de los Pactos de La Moncloa.

martes 14 de diciembre de 2010

14 DE DICIEMBRE: "EL ALMA QUE ANDA EN AMOR"




“El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa”, escribe San Juan de la Cruz. Entonces ¿cómo podríamos cansarnos nosotros de leer, de escuchar, de aprender al mejor, al más grande sin duda de los poetas en lengua castellana? Aunque, en Juan de Yepes, lo de poeta es puro accidente, es añadidura y fleco de su entidad mayor de santo, de teólogo, de místico, de filósofo. En su discurso de ingreso en la Real Academia Española, bajo el título de Una hora de España, Azorín dijo nada menos que esto: “Nuestro ideal era tan elevado y legítimo como el ideal de los demás pueblos europeos. Es falso que Descartes sea superior a Santa Teresa y Kant a San Juan de la Cruz”.

Nunca penetraremos lo bastante en la selva de sugerencias ascéticas, místicas, filosóficas, poéticas de San Juan de la Cruz. Es asombrosa la feracidad de su mente. ¡Cómo nos hace falta su doctrina en esta hora confusa! Para este tiempo que abusa de la palabra amor antes de haber usado el amor, ¡cómo viene, como anillo al dedo, la doctrina de amor de Juan de Yepes! Porque el amor no es únicamente un sentimiento: necesita para vertebrarse, de una doctrina. El fraile carmelita, deshoja las rosas de su amor divino en sus poesías. ¿Qué es el Cántico sino una custodia de pétalos, una orfebral fragancia de suspiros, anhelos, adivinaciones, esperanzas, glorias y nostalgias? Esta explosión de fervores, este hervidero de intimidades puestas al fuego, que es el Cántico, se alisa, se encalma en pensamiento cuando Juan de la Cruz comenta palabra a palabra –en finísima exégesis, en un auto análisis– su poema. Sorprende, la mina de amor que el carmelita encuentra en esa especie de manto freático de la “sicología profunda”. Limpias aguas, sin lodo, transparentes. El ilustre Freud ¿ha estudiado alguna vez a San Juan de la Cruz?, ¿se ha inclinado sobre el brocal de su cisterna? Tanto da. Juan de Yepes no es un “ego” que limita al sur con el “ego” y al norte con el “superego”. San Juan de la Cruz es pensamiento empapado de teologales auxilios. Porque el espíritu en exilio “produce” el pensamiento como “contestación”. Dice el santo: “Un pensamiento del hombre vale más que todo el mundo”. Y añade: “Por tanto, sólo Dios es digno de Él”. Maravillosa conclusión. Escribía Valéry: “No conozco a ningún hombre que haya llegado hasta el final”. El reformador carmelita, sí; él sí ha ido, de derivación en derivación, al cabo último; él no se ha detenido; ha seguido hasta las últimas consecuencias. Buscando al amor con la verdad y a la verdad con el amor, se nos muestra como el alpinista de Dios en su Subida al Monte Carmelo. Despegando de la mundanidad que le estorba, es el genuino nauta que, arrojando lastre, encuentra en la Noche Oscura el auténtico medio divino que otorga a su alma la plena “disponibilidad”, la oquedad para la Gracia (¡Ah, la Gracia! Pegúy pensaba que la Gracia es la esencial juventud del hombre que, por naturaleza, decrece. Recrece la Gracia al hombre que, abandonado a sí mismo, se arruga en vejez, en costumbre, en rutina, en “cosa”). Y la fatiga ascética del ascenso, la oscuridad de la renuncia, se compensa en Juan de la Cruz con la luz de la Llama. Llama viva de amor que es llaga y cauterio.

He aquí la técnica que nos brinda el santo carmelita para una época que carece de amor y parlotea incansablemente de esos efectos del amor que son la libertad, la comprensión, la tolerancia, la fraternidad y la igualdad. Porque queremos los efectos, despreciando la causa. Y preconizamos amores que no pasan por Dios o le rodean en circunvalación artificiosa. ¿Por qué? El Doctor Extático sabe que al “atardecer nos examinarán en el amor”. Entonces ya su vida es una porfía incansable: “ Ni ya busco ganado, ni ya tengo otro oficio, que ya sólo en amor es mi ejercicio”, escribe en una estrofa sutilísima. Para remachar en prosa: “Donde no haya amor, pon amor y hallarás amor”. Y continuar: “¡Oh, dulcísimo amor de Dios mal conocido!, el que halló sus venas descansó...”

¡Hallar la vena del amor divino! Qué difícil se está poniendo, cuando buscamos la fe por caminos que no son los que Dios prepara. Pascal, escribía conmovedoramente: “Ponte de rodillas para que te entre la fe”. Pero, ¿quién pide hoy la fe de rodillas? Falta fe para la fe, y ustedes dispensen la perogrullada. Era el mismo Pascal quien escribía genialmente: “Dios está suficientemente desvelado en las Escrituras para que los que le busquen verdaderamente le encuentren. Y está lo suficientemente oculto para que los que no lo buscan con todo su corazón no lo encuentren”.

Buscar, buscar, porfiar, anhelar. Es el trabajo de la fe. Nuestro poeta santo lo ha dicho mejor que nadie: “Buscando mis amores / iré por esos campos y riberas / ni cogeré las flores / ni temeré a las fieras / y pasaré los fuertes y fronteras”.

Pero mil cristianos hay ya pululantes por ahí que no quieren saber nada de la mística. Que a la hora de adoptar una espiritualidad se contentan con el remedo del “medio divino” de Teilhard de Chardin (donde, como escribe Camón Aznar, “confluyen poéticas invocaciones y cursis logomaquias” en un “libro de alto lirismo y de vulgar sociología”) Mil cristianos que se quedan sin saber a este filósofo canonizado que Azorín no retiraría si hubiera que parangonarle –ya hemos reproducido sus palabras– con Kant o Descartes. Mil cristianos que no han paladeado jamás sus estrofas, que no se han puesto nunca a practicar, para el advenimiento del amor, la “técnica” del cantor de la “soledad sonora” y de la “música callada”...

Pero Juan de la Cruz es la invitación que no cesa. Quiere persuadirnos. Pide que hagamos “noche”, que apaguemos frivolidades, que la soledad no sea desierto sino campo fértil para la sonoridad de lo trascendente; que callen los ruidos y hagan sitio a la música honda e intrépida de los últimos fondos: música que traspasa los sonidos, que los calla, para transfigurarlos en ascuas del espíritu y así encandilar, así gritar “A las aves ligeras / leones, ciervos, gamos saltadores / montes, valles, riberas, / aguas, aires, ardores, / y miedos de las noches veladores”.

¡Si acudiésemos a su invitación! Pero su invitación es dura; “Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes. Para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada”. Muchas exigencias en un tiempo para el que queremos a toda costa el abaratamiento de Dios.

JUAN PASQUAU. 14 de diciembre de 1972