viernes, 5 de marzo de 2010

LIBROS Y ESTADÍSTICAS




Hace poco el Observatorio de la Lectura y el Libro ha hecho públicos los datos estadísticos de las bibliotecas públicas españolas para el año 2007.

En el conjunto de España, 4.945 bibliotecas públicas dieron servicio a una población de cuarenta y seis millones de habitantes. Para ello destinaron a la adquisición de documentos para sus colecciones 59.392.803 €, lo que supuso el 16.47% de sus gastos corrientes. Con esos 59 millones de euros, adquirieron 5.204.711 documentos, de los que algo más de 4,1 millones fueron libros y folletos. Gracias a estas estadísticas sabemos también que cada biblioteca pública atendió a una media de 9.344 habitantes con una colección de 13.321 documentos.

Si en 2007 la Biblioteca Pública Municipal de Úbeda hubiese estado en la media nacional, ese año deberían haberse destinado a compras de libros 45.800 € con los que se podrían haber comprado 4.014 libros, folletos, etc., y su colección a disposición pública se habría situado en 50.200 documentos, habría recibido 71.200 visitas y realizado 41.296 préstamos. Por desgracia, y a falta de datos estadísticos sobre la Biblioteca “Juan Pasquau” para ese 2007 y, por supuesto, para los siguientes, nos tememos que la Biblioteca de Úbeda estuvo muy por debajo de la media en lo relativo a inversión en adquisición de documentos y ahí sigue ¿Sabremos alguna vez cuanto se gasta realmente el Ayuntamiento –de su presupuesto, del suyo, no de subvenciones– en comprar libros? Lo dudamos, pero aventuramos que la cantidad, en caso de existir, es exigua. En Úbeda, “Capital Cultural”, la cultura del libro, la cultura de la lectura, la única cultura potencialmente revolucionaria y transformadora, sigue siendo la gran ausente. Será porque es mejor que no hay quien entienda ni quien sepa. No sabemos cuánto se gasta el Ayuntamiento en libros, creemos que o nada o casi nada, pero la Biblioteca sigue siendo el servicio municipal con más usuarios. Moraleja: la gente quiere leer para entender y aprender, pero parece que los políticos no quieren que la gente lea ni mucho menos entienda.